¿Quienes Deben Ser Los Ministros De Dios?

¿Cómo escoge Dios a Sus ministros? ¿Quienes deben ser ellos? ¿Puede alguien ser voluntario para ser ministro? ¿Puede un ministro ser escogido por un comité de púlpito? La Biblia demuestra que convertirse en un verdadero ministro de Dios ¡es un proceso que El guía!

¡Tanta confusión acerca de quienes son o quienes deben ser los ministros de Dios! Muchos miles de “hombres consagrados” dicen que representan a Dios. ¿Acaso es eso cierto? ¿Cómo puede usted saber? ¡Usted puede saberlo!

En las iglesias del mundo, las personas deciden por ellos mismos si deben unirse al ministerio. Muchos dicen que son guiados por Dios por causa de una “sensación” sentimental en sus corazones. En la mayoria de los casos, ellos asisten a Universidades biblicas y seminarios, donde ellos metodicamente son entrenados a aceptar las creencias de esas escuelas. Al instante de su graduación, ellos han sido completamente enseñados a torcer las Escrituras a fin de legalizar sus propias doctrinas (II Ped. 3:15-16). Entonces ya ellos están listos para (mal)guiar a sus congregaciones.

¿Pero es en esta forma como Dios escoge a Sus ministros?

La Misión De Un Ministro

Las supuestas religiones Cristianas de este mundo no están en el asunto de ayudar a sus seguidores a vencer el pecado. Sus ministros no le enseñan a las personas a sacar la levadura espiritual—pecado—de sus vidas (I Cor. 5:5-7).

Aunque muchas personas con buenas intenciones, adorando celosamente dentro de estas religiones del mundo, en average este adorador no tiene ninguna intención de humillarse delante de Dios. El no tiene ningun deceo de limpiarse del odio carnal, perjuicios y avaricias que tienen en sus vidas.

¿Por qué? “Por cuanto la mentalidad de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Rom. 8:7-8).

Para la mayoria, la religion es simplemente una tradición social o un pasatiempo favorito. En contraste con la unica verdadera Iglesia fundada por Jesucristo, el falso Cristianismo no guia a sus seguidores a salir del pecado. No enseñan la forma de obedecer las leyes de Dios o desarrollar Su caracter santo y justo.

Solamente los verdaderos ministros de Dios guian a Su pueblo—en Su Iglesia—a salir del mundo y vencer el pecado. Dios usa a Sus ministros para ayudar a los cristianos a edificar el caracter de santidad y calificar para regir las naciones en Su pronto venidero reino.

¿Servir a Dios o Complacer a los Hombres?

Los ministros de este mundo se tienen que conformar con las tradiciones y creencias de las clases de Cristianismo que tienen sus iglesias. Donde las creencias de sus iglesias se desvian de la Escritura, los ministros deben de abrazar y defenderlas—hasta el punto de ignorar o explicar intencionalmente la Escritura en una forma diferente.

¿Por qué? Porque ellos nunca han entendido el verdadero significado de la Palabra de Dios. Ellos han sido entrenados a aceptar—sin poder hacer preguntas—cualquier cosa que sus iglesias o denominaciones enseñen.

Fijese en el razonamiento humano que guió a los sacerdotes y profetas que se viraron contra Dios a fin de seguir las órdenes de la “congregación” de la antigua Israel: “Ve, pues ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y regístrala en un libro, para que sea para el tiempo postrero, eternamente y para siempre [una verdad profetica sin limite de tiempo]: Porque este pueblo es rebelde, [especificamente la antigua Israel, pero la humanidad en general], hijos mentirosos, hijos que no quisieron oir la ley del Eterno; que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas:No nos profeticéis lo recto, dinos cosas halagadoras, profetizad engaños: Dejad el camino, apartaos de la senda, quita de nuestra presencia al Santo de Israel” (Isa. 30:8-11).

Fijese que los versículos dicen que el pueblo es rebelde y mentiroso, y no quieren oir la ley de Dios. Ellos le dicen a los videntes y a los profetas que ignoren la visión de Dios: “No nos profeticéis lo recto, dinos cosas halagadoras, profetizad engaños.” Para las mentes carnales, la verdad de Dios—la forma correcta de vivir—es irrelevante. (Para entender mejor como trabaja la mente carnal, solicite nuestro folleto gratis ¿Creó Dios La NATURALEZA HUMANA?)

Los ministros de este mundo deben seguir las órdenes de sus rebaños—o encontrarse sin empleo. Solamente los ministros que predican sermones halagadores, que no condenan nada, mantienen sus posiciones. Ellos citan a fuentes seculares para que cuidadosamente amonesten a sus congregaciones acerca de adquirir admirables rasgos de caracter. Pero corregir con la Palabra de Dios no es tolerado. La congregación solamente quiere oir “cosas halagadoras” desde el púlpito.

Estos ministros del mundo están mas preocupados en complacer a las personas—especialmente a los que controlan la nómina de empleados. Ellos sacan a Dios de la ecuación. Nóte: “Cosa espantosa y horrible es hecha en la tierra; Los profetas profetizan mentiras, y los sacerdotes dirigían a través de sus medios; y Mi pueblo así lo quiso. ¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin?” (Jere. 5:30-31).|

Complacer a los grupos puede ser que sea la acción mas popular que está en efecto ahora, pero el juicio final de Dios probará que hacer eso es una equivocación.

La mente carnal tiene muchos mecanismos de escape, pero eventualmente todas las personas le tendrán que hacer cara al todo poderoso Eterno Dios. Entonces, todos reconocerán que ellos deben complacer al unico y verdadero Dios—no complacer a las personas—sobre todas las cosas.

El Camino De Un Ministro

Por una parte, el ministro de la verdadera Iglesia de Dios tiene un camino mas facil que los ministros del mundo. En lugar de estar tapando, desviando, torciendo y pervirtiendo la Escritura para legitimar falsas doctrinas, los ministros de Dios simplemente dejan que la Biblia se interprete por ella misma. Es mucho mas facil cuando las creencias de uno están en armonia con la Palabra de Dios.

Por el otro lado, los ministros de Dios andan en un sendero mas dificultoso. Porque ellos no tienen miedo predicar las verdaderas doctrinas, son perseguidos y atacados rutinariamente. Eso ocurré porque Satanas, el dios de este mundo (II Cor. 4:4), odia la verdad. El usa a sus ministros (II Cor. 11:13-15) y seguidores para perseguir y atacar la verdad de Dios y a aquellos que con corage la enseñan.

Mientras mas verdad un ministro de Dios enseña y predica, en la forma mas viciosa que puede esperar ser atacado.

El Llamado De Dios

Cristo dijo, “Ningun hombre puede venir a Mi, si el Padre que Me envió no le trajere” (Juan 6:44). El llamamiento del Cristiano no es la respuesta de la súplica del púlpito, ni es algo que alguien pueda decidir por el mismo. Dios el Padre escoge a cualquiera que El llama. El decide si alguien puede servirle a El.

Dios también considera si una persona tiene, o no, lo que se necesita para durar hasta el fin, teniendo en cuenta su potencial y presentes atributos.

Juan 6:65 enfatiza esta misma importante verdad: “Ningun hombre puede venir a Mi, si no le fuere dado de Mi Padre.” Cuando la mente de alguien es abierta a entender la verdad, es porque el Padre lo está llamando.

En la misma forma Dios llama y selecciona hombres para servir en Su ministerio. En Mateo 16:18, Cristo dijo, “Yo edificaré Mi iglesia.” Cristo edificó Su Iglesia sobre el fundamento de los apóstoles y profetas (Efe. 2:19-21). Esta es la razón por la que los doce discípulos fueron especialmente entrenados; ellos se convirtieron en los doce apóstoles originales.

Efesios 1:22-23 dice, “Y sometió todas las cosas bajo Sus [Cristo] pies, y lo dio a El a ser la cabeza sobre todas las cosas a la Iglesia, la cual es Su cuerpo.” Cristo, trabajando por medio del liderazgo de la Iglesia, selecciona hombres a que tomen responsabilidades ministeriales. En ningun lugar de la Biblia los siervos de Dios mantuvieron elecciones democraticas para decidir a quien ordenar al ministerio. Tampoco es mencionado ningun comité de púlpito o diaconos empleando o despidiendo a los ministros de acuerdo a sus discreciones.

Diferentes Rangos en el Ministerio

El liderazgo de la Iglesia es delegado en posiciones—rangos—de autoridad y responsabilidad: “Y El mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros” (Efe. 4:11).

¿Para qué? “A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, para llegar a ser un hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que de ahora en adelante no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que hablando la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre si por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la eficacia de la actividad a la medida de cada miembro, recibe su crecimiento en el cuerpo para ir edificándose en amor” (vs. 12-16).

La palabra original Griega para ministro, diakonos, quiere decir “maestro o pastor.” También quiere decir “sirviente, encargado (como uno que hace actividades), o un mesero (como uno que cumple con sus deberes de siervo).” Un ministro tiene que estar dispuesto a hacer lo que sea necesario, igual a lo que hace un pastor, para que espiritualmente proteja, guie y alimente a su rebaño.

Cristo le dio a los diaconos y diaconesas la responsabilidad de llevar a cabo las necesidades fisicas de la Iglesia.

En las decadas recientes, la era de Filadelfia de la Iglesia de Dios (lea Apocalipsis 2 y 3 que describe las eras de la Iglesia) siguió el ejemplo de Efesios 4:11 definiendo los rangos ministeriales. Un hombre no era considerado un ministro hasta que el no hubiera por lo menos alcanzado el rango de Anciano Predicador.

Los ancianos locales cumplian muchas de las mismas funciones como el anciano Predicador, pero no eran ministros. Los ancianos locales estaban frecuentemente siendo entrenados para ser ministros. Los ancianos Predicadores habian adquirido años de experiencias muy valiosas como anciano local antes de haber sido elevado en rango.

Igualmente, para calificar al rango de ministro-Pastor, un Anciano Predicador necesitaba tener muchos años de experiencia sirviendo fielmente al rebaño de Dios.

Los Siervos De Dios No Fueron Voluntarios

Los discípulos de Cristo no se escogieron ellos mismos o corrieron alguna campaña politica para avanzar sus ascensos o selecciones. Ellos fueron llamados y escogidos por Dios. De hecho, no hay ningún ejemplo en toda la Biblia de que los siervos de Dios vinieron adelante y se ofrecieron como voluntarios para los puestos que ellos recibieron. Dios los escogió, a través de Cristo.

Note el relato en el libro de Amós el Profeta: “Porque así ha dicho Amós: Jeroboam morirá a espada, e Israel será llevado de su tierra en cautiverio. Y Amasías [uno de los oficiales de más alto rango del Rey Jeroboam en el Reino del norte de Israel] dijo a Amós: Vidente, vete, huye a tierra de Judá, y come allá tu pan, y profetiza allá; y no profetices más en Betel, porque es santuario del rey, y capital del reino. Entonces respondió Amós , y dijo a Amasías: Yo no era profeta, ni tampoco el hijo de un profeta, sino que era un boyero, y recogedor de higos silvestres. Y el Eterno me tomó mientras seguia al ganado, y me dijo: Ve y profetiza a Mi pueblo Israel. Ahora, pues, oye palabra del Eterno” (Amós 7:11-16).

Amós se miró a si mismo como un pastor y obrero—sin los credenciales de un profeta. Pero el continuó diciendole a Amasías el verdadero mensaje de Dios—y no un sentimiento imaginario de su corazón. Este mensaje y cargo era tan conmovedor que Amós valientemente se lo divulgó a los oficiales de mas alto rango de Jeroboam—¡una acción que simplemente le pudo haber costado la vida de Amós! El no se ofreció voluntario para hacer esto, ni lo hizo como un desafio de sus amigos. El lo hizo porque Dios lo escogió a el y le dio la responsabilidad.

Por toda la Biblia, hay muchos ejemplos de Dios escogiendo hombres a ser ministros como Sus sirvientes—hombres que no se ofrecieron para esa comisión. De hecho, muchas veces ellos buscaron formas de salirse de esa comisión.

El profeta Jonás huyó del cargo que Dios le dió de avisarle a Níneve. Cuando Dios llamó por primera vez a Jeremias a ser Su profeta, Jeremias dio muchas excusas. “¡Ah, Señor Eterno! He aquí , no se hablar, porque estoy muy joven” (Jer. 1:6, traducción Moffatt).

Moisés también dió excusas cuando Dios lo llamó: “Quién soy yo, para que vaya…¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que Tu hablas a Tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua” (Exo. 3:11; 4:10).

Dios le ofreció a Moisés respaldo alentador: “Y el Eterno le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy Yo el Eterno? Ahora pues, ve, y Yo estaré con tu boca, y Te enseñaré lo que hayas de hablar” (vs. 11-12).

Pero Moisés otra vez trató de evitar el llamado: “¡Ay, Señor! envía , te ruego, por medio del que debes enviar” (vs. 13, Nueva King James).

Muy agradecido tenia que estar Moisés, por la paciencia de Dios aunque ya estaba un poco enojado: “Entonces el Eterno se enojó contra Moisés” (vs. 14).

Dios usó a Moisés, a pesar de su desgana de no querer pararse delante de “la linea de fuego.” Aarón fue su vocero.

Como usted puede ver, Moisés, Jeremias y otros grandes siervos de Dios no ofrecieron sus servicios como voluntarios. Dios los escogió.

Conocidos Por Sus Frutos

Un punto muy importante que Dios usa para escoger a Sus ministros es encontrado en Mateo 7: “Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis” (vs. 17-20).|

Cristo le habló estas palabras a Sus discípulos en la noche antes de Su crucifixión. Esto también fue cerca del final de sus tres años y medio de un intenso entrenamiento, y el principio de sus apostolados para ayudar a la edificación de la Iglesia bajo Cristo.

Cristo les dijo a ellos, “Ustedes no me escogieron a Mi, sino que Yo los escogí a vosotros, y los ordené para que vayáis y que den frutos, y que vuestros frutos permanezcan” (Juan 15:16).

Estos discípulos y futuros apóstoles (con la excepción de Judas Iscariote) confirmaron sus llamados con lealtad y crecimiento en el Espíritu y poder de Dios. Cristo, ateniendose por la voluntad del Padre, los eligió a cada uno de ellos, llamandolos de la ocupación que tenian anteriormente, a venir y seguirlo a El.

Hoy día, los lideres de la Iglesia de Dios son responsables de cuidadosamente considerar los frutos de aquellos que tienen potencial de ser ministros. Tienen que examinar sus cumplimientos y crecimientos en diferentes situaciones, especialmente en los frutos del Espíritu de Dios: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gal. 5:22-23).

Historial y Antecedentes

Escogiendo hombres para que sean ministros de Dios lleva una cuidadosa deliberación por un largo periodo de tiempo. Dios hace responsable a los lideres de la Iglesia. Ellos deben tener cuidado y ser prudentes con esta importante situación.

En la mayoria de los casos, los ministros de Dios han servido en capacidades menores por muchos años, probando sus compromisos de largo tiempo y formalidad. Ordenar a hombres al ministerio de Dios nunca se hace de repente. El Apóstol Pablo amonestó a Timoteo, un ministro, en relación a esto: “No inpongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro” (I Tim. 5:22).

Ordenar a un “bebe” o neófito en el ministerio casi siempre quiere decir desastre. Dios sabe eso. El ha visto 6,000 años de naturaleza humana y todo lo que sale de esta: lujurias, avaricias, orgullo y vanidad. Dios entiende que los seres humanos son, en lo mejor, extremadamente complicados y capaces de engañar—hasta de engañarse a ellos mismos.

Por esta razón, los fieles ministros siempre han buscado el récord historial de los hombres. Sin embargo, ese hombre casi nunca está consciente de eso. Por lo tanto, el no es voluntario ni corre campañas para de alguna manera “obtener” una posición ministerial. Como Dios guia a Sus ministros, El les aclara a ellos a quién escoger examinando los frutos del hombre, además de otras directrices biblicas.

Sin embargo, en las decadas recientes, ciertos ministros liberales ligeramente y descuidadamente han ordenado hombres simplemente por razones politicas. Algunos de estos “nombramientos politicos” han causado las instalaciónes de varios grupos dispersados del pueblo de Dios. Convirtiendose en duros y dominantes, a estos hombres le han dado la libertad de saquear al remanente disperso del rebaño de Dios. Porque ellos nunca debieron de haber sido ordenados en primer lugar, estos “lobos” han ahuyentado a un gran numero de hermanos a que se separen de la Iglesia de Dios por completo (Hechos 20:29). Usted puede ver por qué tantas precausiones son necesarias para seleccionar a un ministro de Dios.

Algunas personalidades son naturalmente mas dominantes que otras, pero personas dominantes y recias, raramente pueden ser ministros edificadores de Dios. Lo peor que le puede ocurrir a hombres como estos (y a los que están bajo de ellos) seria darles demasiada autoridad y poder. Tarde o temprano ellos se convertirian practicamente en unos dictadores.

Seleccionando hombres a ser ancianos, Pablo le dio a Timoteo directrices en detalles: Sobrios, prudentes, hospedador, apto para enseñar y ayudar a los hermanos, paciente, y que haya apropiadamente enseñado a sus hijos una conducta correcta.

Algunos atributos que descalificarian a un hombre de poder ser un ministro incluyen una debilidad por el trago alcoholico, codicioso por dinero, etc., o si le gusta discutir.

Pablo escribió que el hombre no debe ser un “neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo” (I Tim. 3:6). Los frutos de un hombre deben ser evaluados, y debe tener un historial de servidumbre fiel a Dios por un largo tiempo. Estos no se producen en el transcurso de una noche. Esto lleva tiempo y necesita una cuidadosa deliberación.

Un Buen Ejemplo—el Apóstol Pablo

Cuando Dios milagrosamente llamó a Pablo a la verdad, Pablo no fue inmediatamente un ministro, aunque el habia sido “instruido…a los pies de Gamaliel,” que era un doctor de la ley, bien conocido y muy respetado por su conocimiento doctrinal y su entendimiento.

Bajo Gamaliel, Pablo fue “enseñado estrictamente conforme a la manera perfecta de las leyes de sus padres, y era celoso de Dios” (Hechos 22:3). Pablo era tan celoso, que hasta persiguió y encarceló a los Cristianos, trayendo a muchos a sus muertes (vs. 4). El era tan efectivo, que como resultado, era respetado por eso, que hasta los sacerdotes principales y el consejo de los ancianos—los poderes de rangos más alto de las religiones en Judea—le dieron a el la autoridad de actuar en nombre de ellos.

Note lo que el escribió de el mismo en Filipenses: “Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la Iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible” (vs. 4-6).

En Gálatas 1:14, el escribió, “Y en el judaismo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres."

Pablo, hablando humanamente, tenia mucho de que jactarse. En los ojos del mundo, el tenia suficiente credenciales para convertirse en un ministro inmediatamente después de su conversión. Pero Dios no lo usó en esa forma.

Cuando Dios llamó a Pablo (aproximadamente en el año 35 D.C. ), El no lo convirtió en un apóstol inmediatamente—ni siquiera en un ministro. En vez de eso, Pablo fue para Arabia y fue enseñado por Cristo, en visión, por tres años. Después de esto, el visitó a Jerusalen por 15 días donde conoció a los apóstoles Pedro y a Jacobo, el medio hermano de Cristo. Entonces Pablo viajó por Siria y Cilicia, llegando hasta su pueblo de Tarso (Gal. 1:11-24; 2:1; Hechos 9:1-30; 11:19-26).

Las Escrituras revelan que, a pesar de los impresionantes credenciales de Pablo, el no fue usado activamente como un apóstol hasta muchos años después de su conversión.

Reputación De Los De Afuera

En I Timoteo 3:7 hay otra calificación—uno que tenga potencial para ser ministro “debe tener buen reporte” de los que están afuera de la Iglesia. Esto quiere decir no tener un antecedente policiaco, como de manejar temerariamente o alguna clase de delito menor, o delito mayor. Tiene que tener un buen récord financiero limpio, como de buen credito aceptable, sin estar envolucrado en evasión de impuestos, etc. Debe tener un buen récord de integridad en su ocupación o negocios.

En I Timoteo 3:10-11 hay una lista de las condiciones de un diacono, pero también aplica a un anciano local o ministros. “Y éstos también sean sometidos a prueba primero…Las mujeres así mismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo.”

Dios escoge a Sus ministros por medio de una completa examinación y evaluando los frutos individuales de cada hombre y el récord historial—espiritual, ocupacional, financial y legal. Este proceso de seleccionar no se debe tomar ligeramente, porque los ministros de Dios representan Su gobierno en la Iglesia, “que es…la columna y fundamento de la VERDAD” (I Tim. 3:15).

Si un hombre “tiene el grado” y tiene las condiciones, entonces llega a otro obstaculo: ¿Puede o está el dispuesto para hacer el trabajo?

Esto es expresado en Tito 1:9: “Retenedor de la palabra fiel tal como el [el hombre que está siendo considerado] ha sido enseñado, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen [aquellos que rehusan, niegan o contradicen la verdad].” El debe de poder usar la sana doctrina para exhortar y convencer a los que contradicen porque, como dice el versículo 10, “Porque hay aun muchos indisciplinados, habladores de vanidades y engañadores.” Esto era cierto en el tiempo de Pablo y mucho mas hoy día, en el tiempo del fin, cuando el rebaño está disperso y hay pocos ancianos fieles.

Así que entonces, el ministerio debe ser más cauteloso y cuidadoso para ordenar hombres, porque la amenaza más grande para la Iglesia de Dios viene de los ministros desleales.

Pablo avisó acerca de esto en Hechos 20:29-30: “Porque yo se que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.” Ministros y ancianos que permanecen cerca de Dios también permanecerán fieles a Su verdadera Iglesia y en hacer Su Obra.

Otras Consideraciones

Aunque ser un ministro trae grandes recompensas por servir al pueblo de Dios, hay otras implicaciones serias. Santiago, apóstol en la Iglesia en Jerusalen (alrededor del año 42 D.C. al 62), dijo, “Hermanos mios, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación [juicio]” (Santiago 3:1).

No está necesariamente mal que un hombre anhela ser un ministro. Fijese: “Palabra fiel: Si un hombre anhela obispado [anciano], el desea buena obra” (I Tim. 3:1).

Pero el debe de reconocer que Dios le requiere un estándar más alto y más duro juicio. Dios espera de los que enseñan a otros a practicar lo que predican y que anden en Su verdad—sino serán encontrados caminando en hipocresia.

Santiago 3:1 da una clara ilustración: “Hermanos mios, no se amontonen a ser todos maestros; recuerden, nosotros los maestros seremos juzgados con severidad especial” (traducción Moffatt).

Solamente Hombres

Dios también prohibe que la mujeres sean ministros en Su Iglesia. Sin embargo, El les permite a ellas que sirvan como diaconesas o en otras capacidades. Dios pone el estándar. El determinó mucho tiempo atrás de que los hombres serian los lideres de sus familias y en la Iglesia.

En I Corintios 14:34, Pablo amonestó, “Vuestras mujeres que mantengan silencio en las congregaciones; porque no les he permitido hablar, sino que a ellas se les ordena que estén sujetas, como también la ley lo dice.”

I Timoteo 2:12 añade, “Porque no permito a la mujer a enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.”

Finalmente, I Pedro 3:1-4 demuestra un bello aspecto de esa humilde sujeción: “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adorno de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.”

Desafortunadamente, mujeres hoy día algunas veces tienen que asumir el liderazgo en las familias porque, o el hombre no está presente, o el fracasa en llevar a cabo las responsabilidades que Dios le asignó. En esos casos, las mujeres “cargan la antorcha”—la responsabilidad—por la necesidad.

Pero en la Iglesia de Dios ese no es el caso. Cristo dijo, “Yo edificaré Mi Iglesia; y las puertas del Hades [la muerte] no prevalecerán contra ella” (Mat. 16:18). A través de los 2,000 años de la historia de la Iglesia, Dios siempre ha tenido ministros fieles y leales—hombres—para alimentar y guiar Su rebaño.

Lideres Con Grupos Viniendo Hacia la Verdad

A través de los años, han habido ocasiones en la cual un grupo, incluyendo a su ministro, vienen a la verdad por primera vez, y tratan de entrar en la Iglesia de Dios todos juntos. Es muy alentador cuando la Obra de Dios hace impacto en paises alrededor del mundo. Nosotros le damos la bienvenida a todos los que tratan de seguir el camino de Dios y Sus leyes.

Sin embargo, tenemos que tener cuidado y ser cautelosos cuando viene un grupo grande a la Iglesia de Dios Restaurada. El proceso debe de ser ligero y metodico. Como nuestras doctrinas son nuevas para muchos, ellos tienen que examinarlas cuidadosamente y completamente.

Nuestra meta es de demostrarle respeto diplomaticamente a un lider que quiere venir con nosotros como el vocero principal y coordinador de un grupo. Pero solamente después de un periodo de tiempo, casi siempre años, pudiera el ser ordenado a ser ministro, si Dios lo está escogiendo a el. (Esto también le aplica a todos aquellos que habian sido ordenados en la verdad de Dios, pero tuvieron comunion en grupos dispersos.)

Dios considera responsable a los lideres de la IDR por de repente ordenar a alguien que sea nuevo en la fe. Además, todas las condiciones de las Escrituras deben ser cumplidas.

Si Dios le abre la mente a un lider y a los que están en su grupo, y el continua sirviendo al grupo y está dispuesto a el mismo humillarse, esta puede ser una indicación de que Dios está trabajando con el. Recuerde que Cristo, a quien debemos de seguir e imitar, “se despojó a Sí Mismo, tomando forma de siervo…se humilló a Sí Mismo, haciéndose obediente hasta la muerte…Por lo cual Dios también lo exaltó a El hasta lo sumo” (Fil. 2:7-9).

Un lider como este tendria que llegar a darse cuenta que su posición antigua es irrelevante delante de los ojos de Dios.

Es a Dios a quien servimos. Nos sometemos a Su gobierno por el bien de la unidad y el orden. Si tal lider es ordenado después del periodo de un tiempo, el tendria que continuar sometiendose al gobierno de Dios—y hasta más. Como un ministro, el directamente representa el gobierno de Dios para su grupo. El nunca debe ser un dictador despiadado. El debe de ayudar y servir al pueblo de Dios.

II Corintios 1:24 dice, “No que tenemos dominio de vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro gozo; porque por la fe estáis firmes.”

Dios invariablemente llama solamente en un grupo a uno o muy poquitos en cantidad en cualquier grupo. La historia de la Iglesia demuestra esto. Hay algunos relatos de grupos grandes que han venido a la verdad—mas con el tiempo se van disminuyendo.

Note lo que Cristo dijo en Lucas 21: “Mas seréis traicionados por ambos padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y por causa de ellos matarán a algunos de vosotros” (vs. 16). Como es tan dificil hasta para las familias el estar unidos bajo la verdad de Dios, la probabilidad de que un grupo de cientos de personas lo puedan estar es muy dificil. Las experiencias del pasado han demostrado, que cuando un grupo primeramente vino a la verdad, solamente muy poquitos en cantidad eran verdaderamente llamados.

Los Riesgos Son Grandes

Dios, protegiendo a Su rebaño, requiere de Sus ministros a mantener ciertas condiciones en orden para que puedan apropiadamente enseñar y guiar a los futuros lideras de Su pronto venidero reino. Como un proceso de selección, Dios hace una evaluación de los frutos y del historial de los candidatos con potencial a ser ministros. El también ha creado una guia directiva de Escrituras especificas, requiriendo que estos hombres tengan la responsabilidad de mantener un estándar de caracter más elevado.

Los que se convierten en Sus ministros tienen los trabajos mas exigentes, desafiantes, pero de gran recompensa, que ellos se puedan imaginar. Los riesgos son grandes. El ministerio no es un lugar para neófitos, ni es algo que se deba tomar ligeramente.

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