“UNGE TUS OJOS”
La Advertencia de Cristo a su Pueblo
Cristo advierte a la era de Laodicea a “ungir sus ojos”—¿POR QUÉ? ¿Qué significa esto? ¿A QUIÉNES aplica esto—y cómo podemos saberlo? Esta crucial instrucción, para todos los Cristianos que vivimos en los últimos días, tiene que ser acatada. Este extenso libro—el más importante, escrito a los grupos dispersados—cubre completamente puntos nunca antes explicados, y en extraordinario detalle. ¡Para aquellos que guardan la esperanza de escapar de la Gran Tribulación, revela exactamente lo que Cristo quiso decir y cómo aplicar ésta la más crítica advertencia!
POR DAVID C. PACK
TABLA DE CONTENIDOS
- INTRODUCCIÓN
- Capítulo Uno – ¿QUÉ SUCEDIÓ REALMENTE?
- Capítulo Dos – EL ÚNICO LUGAR EN DÓNDE EMPEZAR
- Capítulo Tres – UN VISTAZO A LA ADVERTENCIA
- Capítulo Cuatro – DENTRO DE LA ANTIGUA LAODICEA
- Capítulo Cinco – COMPARANDO LA ERA MODERNA
- Capítulo Seis – DIRIGIÉNDONOS AL PROBLEMA
- Capítulo Siete – LO QUE LOS FILADELFIANOS PUEDEN VER
- Capítulo Ocho – RECIBIENDO LA “APROBACIÓN” DE DIOS
- Capítulo Nueve – TOME SU TEMPERATURA
- Capítulo Diez – EL GOBIERNO LO ES TODO
- Capítulo Once – SÓLO UNA IGLESIA
- Capítulo Doce – LA IGLESIA, LA VERDAD Y LA OBRA CONTINÚAN
- Capítulo Trece – ¡TOME RESPONSABILIDAD!
- Capítulo Catorce – SIGUIENDO LA VERDAD
INTRODUCCIÓN
La era de Laodicea ha llegado. Esto significa que grandes interrogantes aún quedan por delante de la Iglesia de Dios del siglo XXI. La profecía revela que la mayoría de los hermanos nunca los resolverán correctamente. ¿Por qué? Porque ellos estarán renuentes a creer y obedecer el consejo de Cristo que dice “unge tus ojos . . . para que puedas ver” (Apoc. 3:18). Como resultado, no entenderán cómo aplicar su consejo de “compra de Mí [Cristo] oro refinado en fuego”.
Una vez que la Gran Tribulación llegue—el peor fuego de todos los tiempos—sólo una mitad de Laodicea se salvará, pero únicamente después de sufrir el tormento y la muerte. Espiritualmente demasiada débil para sobrevivir, la otra mitad aceptará la marca de la bestia, negociando la vida eterna por un poco más de vida física.
¿Qué podría ser más grave para aquellos que hacen la decisión equivocada en el fin de esta era?
Surgen las preguntas: ¿dónde está Laodicea? ¿A quién se estaba dirigiendo Cristo? ¿Ha ungido usted sus ojos? ¿Está completamente seguro que sabe lo que significa?
¡Usted puede saber qué quiso decir Cristo—y a quiénes!
Entender estas preguntas, y los principios que representan, es esencial para todo verdadero cristiano. Mientras que todos nuestros libros para los “dispersados”—enfocando principios cruciales ahora enfrentando a cada uno del pueblo de Dios—deben ser leídos para comprender el enfoque y la manera en la cual la profetizada apostasía llegó, este libro sobrepasa a los demás. ¡Este pone en perspectiva una decisión que usted no puede evitar si espera escapar de la Gran Tribulación—y recibir la vida eterna!
Haciendo la Comparación Correcta
Este libro examinará el tema de Laodicea en detalle—y de una manera en que la mayoría nunca ha entendido. Veremos de cerca lo que Cristo le dijo a esta era y por qué. Esto incluirá un análisis de la antigua ciudad de Laodicea, y lo que el Sr. Armstrong enseñó acerca de la era final de la Iglesia. También revisaremos cuidadosamente qué es un Filadelfiano, esto incluye una fascinante mirada a la antigua Filadelfia. También, como la última era es conocida por ser tibia, este libro explicará cómo tomar su temperatura—en relación a lo que Cristo revela, y no en cuanto a cómo le va a su organización cuando es comparada con otras.
Pablo advirtió, “Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos: pero ellos midiéndose a sí mismos, y comparándose consigo mismos; no son juiciosos” (II Cor. 10:12). Seis versículos más tarde, él agregó, “Porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquél a quien Dios alaba”.
En dos lugares, Daniel declaró que en el “tiempo del fin,” sólo “LOS ENTENDIDOS comprenderán” (12:10) el propósito de Dios (11:32-35). Es decir, a quiénes Dios encomienda—aprueba—y a quiénes no. Esto se hará perfectamente claro a medida que el libro progrese. No será capaz de malentenderlo, a menos que usted así lo escoja. Ambos pasajes de Daniel identifican y conectan este entendimiento con ser espiritualmente “probados, limpiados, emblanquecidos y purificados”.
Hay mucho, mucho más en estos pasajes de lo que se ve a simple vista. Usted aprenderá lo que es el proceso de recibir la aprobación de Dios, y cómo este se enlaza directamente al mandamiento de Cristo en el Nuevo testamento a su pueblo de “ungir sus ojos.”
Dos Puntos de Vista—¡Ambos Equivocados!
Dos puntos de vista incorrectos—uno hostil, el otro simplemente equivocado—describe cómo la mayoría verá “UNGE TUS OJOS”--la Advertencia de Cristo a Su pueblo.
Por numerosas razones, ciertos hermanos y sus líderes se sentirán amenazados por este libro. Esto causará que algunos de ellos lo ataquen abiertamente. Por supuesto, lo harán bajo su propio riesgo, comprometiendo su propia seguridad futura. Esa es su decisión. Pero debe preguntarse si usted permitirá que los ataques de otros, en efecto, hagan su decisión por usted.
Por otro lado, algunos podrán estar de acuerdo con el libro en general pero lo reducirán a que contiene meramente algunos “puntos agradables” o “buenos principios ” o “detalles interesantes”. Tenga cuidado de resumir el libro de esta manera, porque podría ser engañado a creer que esto significa que usted ya aplicó el mensaje. ¡Cualquiera que disminuya el impacto tremendo de este mensaje a simples “consejos útiles,” de hecho, ha perdido completamente el mensaje del libro!
¿Adoradores del Sr. Armstrong?
Una vez más, a riesgo de ser llamado “un adorador del Sr. Armstrong,” he escogido citar al Sr. Armstrong periódicamente—y a veces extensamente—a través del libro. Citaré también a varios otros apóstoles. Pero esto no significa que venero a cualquiera de ellos. El término “adorador del Sr. Armstrong” ha sido utilizado para denigrar y menospreciar a aquellos que SE AFERRAN a la verdad—que no transigen—para hacerlos sentir culpables por ello e incapaces de poder “crecer” con los otros que no han estado dispuestos a tomar la posición por la verdad comprobada que tales “adoradores del Sr. Armstrong” han tomado.
Trágicamente, la apostasía ha producido una clase de “sobrevivientes” que veneran en gran parte la persona del Sr. Armstrong. Estos han confundido la adoración de Dios y de Cristo con el enfoque hacia un hombre. Como los católicos con María, estas personas necesitan un ser humano visible y físico de quién sacar fuerza para continuar. (Recuerde, las lecciones de las religiones del mundo son que las mentes físicas requieren ídolos visibles para justificar su culto). Ellos confunden las enseñanzas y el trabajo del Sr. Armstrong con el hombre mismo. Mi experiencia con tales personas es que raramente se recuperan. Ellos tal vez sean el grupo menos propenso a “ver” que el mandato de Cristo se aplique a ellos, y la mayoría ciertamente creen que es dirigido a otros, asumiendo que lo que ellos creen es más importante que todo.
Pero, en general, están los que entienden y aceptan lo que el Sr. Armstrong enseñó, y los que no. Además es poco probable que pueda decir algo a este último grupo para cambiar su opinión. Sin embargo, las declaraciones del Sr. Armstrong están incluidas, sin disculpa, para aquellos con una mente abierta.
Ejercicio Espiritual Extensivo
Este libro no es una obra intelectual, escrito para los eruditos en un lenguaje docto. Ha sido escrito, tanto como fuese posible, en un estilo semejante al del Sr. Armstrong. El pueblo de Dios es generalmente “lo necio y débil del mundo” (I Cor. 1:27-29) y ciertamente, yo no soy la excepción. Necesitamos las cosas claramente explicadas.
Por lo tanto, este libro está escrito como una guía práctica que explica exactamente lo que el título sugiere. En algunas ocasiones utilizará detalles explícitos para hacer algunos puntos imposibles de fallar a ver.
Revelará cómo usted debe pasar un extenso—e intensivo—ejercicio espiritual, no capaz de ser alcanzado por la aplicación de una fórmula fácil. Le dirá cómo ser “sabio” ante la instrucción de Cristo a su pueblo—cómo “ungir sus ojos”. Explicará exactamente cómo ser “aprobado” por Dios en esta era—y por qué Cristo dice que Él “aconseja ” a su pueblo acerca de esto.
Este libro explicará lo que Cristo quiso decir cuando describió a Laodicea como “desnuda”, y cómo esto fue relacionado a una cierta clase de “vergüenza”, todo esto es atado directamente a la “tibieza” de Laodicea que, en cambio, es relacionado a otros aspectos que Cristo describe como condición de Laodicea.
Aprenderemos por qué Cristo dijo “Sé pues celoso y arrepiéntete”—y lo específico en cuanto a cómo es el CELO lo que impulsa a los laodiceanos a comprender de qué deben arrepentirse para lograr el único resultado espiritual apropiado que Cristo aceptará. Veremos de qué se deben arrepentir.
Todo esto debe ser explicado, y el libro lo hará completamente.
Me doy cuenta de que algunos al leer el título omitirán leer el libro asumiendo que ellos ya han cumplido el mandamiento de Cristo o ya saben de su contenido. ¡Oro que los que hagan esto sean muy pocos, porque muy ciertamente no habrán hecho correctamente lo qué Cristo requiere—y con toda probabilidad ni siquiera habrán comenzado el proceso!
De vez en cuando, en las primeras etapas del libro, esparciré declaraciones críticamente importantes, sin una inmediata explicación, pero volveré luego a examinarlas en detalle. Yo le insto a ser paciente con la necesidad de desarrollar este tema tan enormemente importante en la única manera posible de llevarla a cabo. ¡Hay demasiado por cubrir, y demasiado en juego, para desechar el libro al comienzo a causa de que usted puede ver algunas cosas mencionadas antes de que éstas sean explicadas completamente!
Lectura Fascinante
En el mundo, los libros de misterio a menudo son los de mayor venta. Todos parecen una “Novela Policíaca”. El significado de la instrucción de Cristo a su pueblo en los últimos días ha sido un MISTERIO!
Los misterios de las religiones del hombre siempre permanecen como misterios. Nunca son explicados—nunca resueltos—al final, y a los seguidores se les dice que lo acepten en fe. Por supuesto, la mayoría lo hace. No obstante, ¡los misterios de la Biblia pueden—y deben—ser entendidos (I Cor. 2:9-10)!
Lo que ha sucedido en nuestro tiempo es sinceramente una moderna “Novela Policíaca”. Como con un misterio involucrando un crimen, hay varios elementos críticos que deben ser traídos a la luz: el perpetrador, la víctima, la escena del crimen, el arma, el motivo y otra evidencia.
Aunque algunos crímenes permanecen sin resolver, ¡Cristo ha resuelto este misterio por medio y a través de su Palabra! Observaremos la Biblia interpretarse a sí misma en todo lo que cubrimos. ¡No necesitamos adivinar nada—en ninguna parte del libro!
Considere, la mayoría de las personas no piensan típicamente en explicaciones técnicas de la Biblia como “lectura fascinante”. Pero este libro es una excepción, esta es verdaderamente la historia nunca antes dicha—hasta ahora.
Si usted pone a un lado cualquier ofensa personal que pueda sentir al principio del libro, especialmente si sospecha que su grupo esta siendo descrito, aprenderá cosas más fascinantes—y atrayentes—de lo que ahora puede soñar. Y, si va más adelante en la lectura no será capaz de abandonarla.
El cuadro completo
Ahora le advierto: Este libro es explícito y directo, no está escrito de esta manera por casualidad, utilizo un lenguaje muy fuerte y gráfico, porque esto es lo que las circunstancias actuales exigen. ¡Las verdades esenciales están contenidas aquí y trato de comunicarlas en la manera más urgente posible!
Este libro es también muy completo. Lo que Cristo dice acerca de su pueblo, y a su pueblo, en la era final de la Iglesia es mucho más profundo de lo que a simple vista se ve, no obstante virtualmente nadie se molesta en considerarlo. Esa es la parte más grande del problema.
¿Con qué frecuencia oye, o ha oído alguna vez, a las personas discutir el significado de “unge tus ojos”? ¿Aunque hay un acuerdo general de que la era de Laodicea ha llegado, e incluso aunque Cristo ordena a Laodicea a hacerlo, cuándo fue la última vez —si la hubo—que usted se preocupó por esto? ¿Ha oído alguna vez un sermón acerca de este tema, por lo menos uno? ¿Quién pregunta realmente o habla acerca de “ungir sus ojos”? Casi nadie. Esto es porque virtualmente nadie cree que él ó ella podrían ser laodiceanos. ¿Así que, por qué examinar o estudiar lo que no podría aplicarse?
Para poder ver todo el cuadro—COMPLETO—que este libro presenta, y para entender lo que usted tiene que hacer para recibir la aprobación de Dios, tiene que leerlo todo. Cada sección edifica sobre la anterior—y cada capítulo edifica sobre el que le precede, causando que todo el libro se edifique conforme continúa. Comprenda que no es sino en los últimos capítulos que un gran número de elementos se atan completamente.
No pierda de vista el método en el cual el libro esta escrito.
¡Mientras que algunos sienten que se pueden “saltar” dentro del texto, y aún así entender el punto, esto no es posible! Ni se puede leer deprisa, le insto a estudiarlo muy cuidadosamente, y después leerlo una segunda vez con la Biblia abierta.
Los puntos, principios, escrituras y enseñanzas que se cubrirán no son suposiciones, hipótesis, teorías u opiniones. Son los hechos de nuestros tiempos—y son pruebas, directas de la Palabra de Dios, la historia, el Sr. Armstrong y la lógica básica, acerca de la verdad de lo que usted encara.
Observe que el cuadro completo de los acontecimientos al fin de la era, debido a la apostasía que azotó a la Iglesia de Dios Universal (IDU), se presenta y es explicado en detalle adicional en los libros listados al reverso de este libro. Varios sermones incluidos en nuestro Paquete de Explicación para los Dispersados, también arrojan luz sobre las verdades explicadas en este libro. Cabe notar que esto es especialmente cierto de la serie de 2 partes de “El Cuerpo de Cristo: ¡Cómo la mayoría ya no está en él—pero supone que sí!” Estos son quizás los dos más importantes sermones que yo alguna vez haya dado. Esta serie crucial trabaja directamente con este libro. Cada uno ayuda a entender completamente lo otro, junto con la serie de la “Una sola Verdadera Iglesia” que se ofrece por la misma razón. Donde se haga necesario ciertos principios del paquete se repetirán en este libro a causa de su aplicación directa a la advertencia de Cristo. También serán necesarias algunas repeticiones dentro del libro. Esto sucederá cuando diferentes aspectos de puntos relacionados necesiten ser tratados de nuevo.
¡Para las mentes razonables, este libro explicará más allá de toda duda exactamente cómo “ungir tus ojos”—y exactamente a quién se dirige la advertencia!
El tiempo de Cristo para revelar este vital entendimiento ha llegado. Pero primero debe fijarse el escenario y esto tomará tiempo.
CAPÍTULO UNO –
¿QUÉ SUCEDIÓ REALMENTE?
La historia del mundo está repleta de historiadores que re-visitan, re-examinan, revisan e incluso re-escriben completamente la verdad de eventos para reflejar la corriente actual que las circunstancias parezcan dictar. Ellos traen su propia agenda y visión mundial a la historia.
De la misma manera, dentro de la Iglesia, miles, ya sea, han olvidado o nunca habían entendido siquiera los hechos más fundamentales de lo que ha sucedido desde la muerte del Sr. Armstrong. El quién, qué, cuándo, dónde, por qué y cómo de la historia reciente de la Iglesia han sido hechos borrosos casi más allá del reconocimiento por las personas que creen tener una comprensión de lo básico.
Un breve repaso prepara el escenario para el resto de este capítulo.
Una Breve Historia
Herbert W. Armstrong murió a principios de 1986. En resumen, he aquí lo que le siguió. En los años después de la muerte del Sr. Armstrong, falsos líderes capturaron la corporación de la iglesia y dejaron de creer y enseñar todas las doctrinas reveladas a través de él. Con el tiempo, estos hombres completamente tiraron fuera la verdad y destruyeron la iglesia visible, dejándola espiritualmente muerta. Subsecuentemente, varios ministros dejaron la Iglesia de Dios Universal para formar organizaciones compuestas de hermanos disconformes con los cambios que habían ocurrido.
Para la primera mitad de la década de 1990, aproximadamente el 80 por ciento de la Iglesia se apartó completamente de la verdad. El restante 20 por ciento se esparció en varios grupos manteniendo varios grados de la verdad. La mayoría concordaban en ciertas doctrinas básicas, pero diferían en muchas otras.
El problema se define mejor de esta manera: Mientras que la mayoría estuvo de acuerdo a que estaban en desacuerdo con el Sr. Armstrong en varias doctrinas, no podían convenir en lo que estaban en desacuerdo. Como resultado, miles se encontraron a sí mismos incapaces de “caminar juntos” (Amós 3:3) en la unidad que la Iglesia una vez gozó. Así, se esparcieron en muchos lugares—donde podrían reunirse con otros de creencias relativamente similares. No obstante, en cada caso, estos grupos generalmente se consideraron a sí mismos como “firmes por la verdad”.
Una vital distinción debe hacerse en este punto. Estas organizaciones no deben ser confundidas con los primeros grupos que se fueron en los años setenta, antes de la muerte del Sr. Armstrong. Estos nacieron de una rebelión contra la verdad y el gobierno de Dios cuando la Iglesia estaba en la vía correcta. La mayoría de los hermanos una vez fueron capaces de reconocer que ninguna de estas organizaciones era de Dios—punto. El tiempo, acompañado con la ceguera que ha descendido sobre la mayoría del pueblo de Dios, han nublado la capacidad de la mayoría incluso para ver este tanto. Muchos ahora consideran a éstos primeros grupos como una adicional y viable opción. Esta nueva posición representa un asombroso revés de entendimiento.
Ahora veamos brevemente el perfil de los grupos que aparecieron después que la verdad comenzó a ser tirada fuera de la Iglesia.
En diciembre de 1989, se creó el primer verdadero grupo “dispersado”. Esta organización eventualmente llegó a ser hogar para varios miles, que fueron allí creyendo que les ayudaría a retener toda la verdad restaurada.
En diciembre de 1991, salió otro pastor, reclamando que la Obra estaba terminada y que el Sr. Armstrong había puesto demasiado énfasis en esto. A través del tiempo, varios cientos de personas llegaron y se fueron de su grupo.
En enero de 1993, se formó otro grupo. Esto ocurrió después de que un evangelista antiguo que lo comenzó le pidiera al sucesor del Sr. Armstrong que le permitiera permanecer en la IDU “como un Anciano Local” de la Iglesia. Sólo después de ser denegada su petición fue que él comenzó su grupo y rápidamente creció en tamaño.
En Mayo de 1995, se formó el grupo más grande, consistiendo de muchos ministros y ciertos líderes de alto rango de la IDU, y muchos miles de hermanos. Este grupo finalmente había decidido terminar su inacción después de presenciar casi 300 cambios doctrinales. Estos se organizaron bajo el liderazgo de un comité electo, el cuál en turno elegía al líder del grupo.
En 1998, los últimos dos grupos sufrieron grandes divisiones dentro de sus filas, cada una involucraba de 1.500 a 2.000 hermanos. Estas separaciones eran esencialmente luchas por el poder, y eran casi completamente sin relación con la doctrina. Estos mismos grupos desde entonces han experimentado divisiones adicionales de grupos más pequeños. El grupo de 1989 también ha sufrido numerosas divisiones, a menudo teniendo que ver con administración y gobierno dictatorial, pero más a menudo con doctrina, a causa de las absolutamente blasfemas enseñanzas no bíblicas, sin sentido, que enseña su líder.
Como la inmensa mayoría que se quedó en Sardis, el grupo de 1995, habiendo empezado con muchas doctrinas falsas ya implementadas, puede que prontamente se salgan totalmente de la cristiandad. Esto es a causa de que continúan aceptando más herejías y diluyendo las verdades restantes que les quedan. Es más probable que el fin de la era y la Gran Tribulación acortará su lento pero cada vez más acelerado viaje de regreso al mundo.
Por otro lado, el líder del grupo de 1989 ya se ha apartado completamente de Dios, llegando a ser tan falso como los apóstatas originales. Trágicamente, otros cercanos a él en el alto mando parecen estar siguiendo su guía. Esta organización ha desarrollado dos mentalidades—los que están de acuerdo con los muchos títulos y oficios asumidos por el líder y los que no. Tal parece que más separaciones pueden ser inminentes allí, con los sobrevivientes buscando a dónde ir o dándose por vencidos completamente.
El resultado de todo esto ha sido que el grupo de 1993 (que ahora se está haciendo más pentecostal y sufriendo de severos problemas internos), y un par de otros grupos más pequeños, se sientan cómodamente—y satisfechamente—en medio, creyéndose a sí mismos más equilibrados, amorosos y “capaces de crecer” que el grupo de 1989, y más celosos y doctrinalmente fieles que el grupo de 1995. Estos grupos de “en medio” generalmente se consideran a sí mismos como la mejor opción—y el “verdadero remanente de Filadelfia”. Por tanto, será más difícil para ellos poder ver su condición en la verdadera luz.
¡Aprenderemos por qué ninguno de éstos grupos podría representar ni remotamente a Filadelfia!
El Sr. Armstrong gritó las advertencias
A través de todo su ministerio, el Sr. Armstrong “clamó a voz en cuello y no se detuvo” al cumplir con su responsabilidad de advertir a aquellos que se dirigían al castigo—a la calamidad repentina. Él siempre “levantó su voz como trompeta,” nunca preocupándose por lo que pensaba la gente. Él les dijo lo que necesitaban oír, sin ninguna consideración para lo que ellos pudieran haber querido oír.
Con una audacia, fuerza y lenguaje descriptivo constantes, el Sr. Armstrong continuamente practicó—en realidad, obedeció—Isaías 58:1. Él vio la clara responsabilidad de advertir a aquellos—ya sea del Israel físico o del espiritual—quienes se estaban dirigiendo hacia la Tribulación. Debemos examinar cómo él lo hizo, tomando tiempo extra conforme lo hacemos, para que nunca dude usted del enfoque del Sr. Armstrong hacia aquellos que se dirigían hacia ciertos desastres, si no despertaban.
Enseguida hay una serie extensa de citas urgentes del Sr. Armstrong. De hecho, ésta es su voz, cumpliendo su responsabilidad de advertirle a usted ahora. Más tarde, leeremos las declaraciones de otras áreas específicas de lo que él enseñó, las cuáles se aplican directamente a la orden de Cristo de “unge tus ojos”. Esto sucederá periódicamente a través de todo el libro.
Tenga cuidado de no encontrarse a usted mismo ofendido por la fuerza del lenguaje del Sr. Armstrong, el cual tal vez usted no ha escuchado por muchos años. Más bien, saboree sus palabras, comenzando cuidadosamente a reflexionar sobre su propia condición. Estas citas fijan el tono para la forma como he tratado de escribir todo el libro. (La mayor parte del énfasis es del Sr. Armstrong, y algunas veces—generalmente en cursiva—es mío a través de todo el libro).
“Hermanos, estoy terriblemente AFLIGIDO y descorazonado por los informes de todas partes, que MUCHOS de nuestros miembros se encuentran TIBIOS, o completamente LETÁRGICOS, espiritualmente. Si es USTED uno de esos, tengo que advertirle—puede que usted no vaya en camino al Reino de Dios—¡sino en camino a su FIN al LAGO DE FUEGO!”
“Los informes indican que muchos han ‘venido’ a la Iglesia de Dios de esta manera: Ellos han llegado a VER y a SABER realmente que ésta es, verdaderamente, la Iglesia de DIOS. Saben que hay terribles PROBLEMAS MUNDIALES justo adelante. ¡Han oído de cómo la Iglesia de Dios será llevada a un LUGAR DE REFUGIO . . . Así esta gente viene, egoístamente, por un tipo de SEGURIDAD física y espiritual—¡para asegurar su PROTECCIÓN cuando la Gran Tribulación estalle sobre el mundo! Pero NO están ellos mismos ‘¡encendidos por DIOS!’ ¡Son HARAGANES espirituales! ¡Y Dios no les dará protección!”
“Si ése es su caso, ¡PERMÍTAME QUE LE HAGA ARDER LOS OÍDOS antes que el Dios Todopoderoso lo haga arder a USTED en el Lago de FUEGO! ¡Si ésa ha sido SU actitud—si USTED está sólo de parte del OBTENER, y EVITA ayudar, y dar a la causa de Dios, entonces yo le digo con la AUTORIDAD DE JESUCRISTO, si no se ARREPIENTE PRONTAMENTE, y cambia . . . usted NO TIENE PARTE EN LA IGLESIA DE DIOS! Usted es parte del DESECHO espiritual PODRIDO, CORROMPIDO que se ha atorado DENTRO DEL CUERPO ESPIRITUAL DE LA ESPOSA DE CRISTO . . . ” [nota del editor: ¿Le ofende este lenguaje—ó le levanta y le incita a la acción?]
“Y si ESO no le hace zumbar los oídos, y le DESPIERTA, entonces Jesucristo le dice a USTED a través de mí, que ¡USTED está en peligro del Lago del Fuego!”
“¿Alguna vez leyó de la experiencia de Gedeón al escoger a los hombres para la batalla? Había 32.000 hombres. ¡Tenemos cerca de 32.000 miembros adultos actualmente BAUTIZADOS (o profesándose miembros) en la Iglesia de Dios hoy! Dios hizo que Gedeón les proclamara: ‘Quién tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el monte de Galaad. Y se devolvieron del pueblo 22.000; y allí quedaron 10.000.’ Luego Dios los PROBÓ, y, finalmente, ¡SÓLO 300 de entre esos 32.000 fueron escogidos por el ETERNO viviente!”
“¡OH HERMANOS! ¿TIENE que ser de esa manera con la IGLESIA de Dios hoy—el propio CUERPO del Cristo viviente?”
“A menos que yo los EMPUJE—TIRE de ustedes—les RECUERDE que actúen en esta OBLIGACIÓN PARA CON DIOS Y SU OBRA, ustedes no van por el camino de Dios—ustedes se tiran al suelo y se DAN POR VENCIDOS . . . ”
Carta a los hermanos, 2 de Marzo de 1967
“El mundo se ha sumergido en un sueño de complacencia e indiferencia espiritual.”
“Está demasiado ocupado gozando esta prosperidad recién descubierta, bronceándose bajo el confortable sol del lujo, como para preocuparse acerca de lo que la inminente III Guerra Mundial NUCLEAR le TRAERÁ, a menos que lo prevenga el Dios Todopoderoso, ¡la simple extinción de la vida humana de sobre este planeta!”
“Las palabras suaves y los discursos bonitos no despertarán a las personas de este agradable sueño. ¡Se necesita de una SACUDIDA!”
“Personal del editor,” PV, Septiembre. 1965
“El mensaje de Ezequiel es para nuestros tiempos—una advertencia profética ¡para Los Estados Unidos y Gran Bretaña, ahora!”
“Siempre ha sido el caso que los verdaderos profetas y ministros de Dios han permanecido firmes casi solos, y opuestos por la abrumadora mayoría en Israel. Esa es la vieja historia de Israel. Y esto sigue siendo cierto el día de hoy.”
“Ezequiel cataloga nuestros pecados—nuestras costumbres y caminos los cuales nos parecen rectos a nuestros propios ojos pero que son contrarios a las leyes de Dios y una abominación a SUS ojos.”
“¡Nuestra gente hoy en día no puede ver en qué estas cosas hagan alguna diferencia! Pero Ezequiel dice que los predicadores han engañado al pueblo, y lo han hecho errar. Ellos han tolerado todas estas cosas, hasta que la gente ¡ha perdido la VERDAD pura de Dios!”
“¡Entre tanto, nuestro trabajo es ADVERTIR a Los Estados Unidos y Gran Bretaña de lo que vendrá! Gritar la advertencia de salir de BABILONIA (Apoc. 18:4)—de que aquellos que hacen caso pueden encontrar a Dios ahora—pueden venir bajo su protección divina (Salmos 91), y que a través de una vida verdaderamente llena del Espíritu Santo obediente al CAMINO DE DIOS y sus leyes, sean preparados para llegar a ser un gobernante o un maestro en el pronto venidero Reino glorioso de Cristo!”
“¿Invadirá Rusia a Los Estados Unidos? ”, PV, Noviembre 1948
“Hay momentos, debo admitirlo, en que me siento impotente, inútil, y frustrado. Me pregunto si cualquiera de nuestros lectores podría ponerse a sí mismo en mi lugar, y darse cuenta de lo que veo y sé, y de cómo me siento.”
“¡Sí, millones están oyendo la última seria y desesperada ADVERTENCIA de Dios! ¿Supondría usted que ése hecho me llena de gozo, y que recorre mi ser con regocijo? ¡Pues no! En lugar de eso, ¡me siento derrotado—FRUSTRADO!”
“¿Sabe usted por qué? Porque veo, como Cristo dijo acerca de su predicación al pueblo, que ellos viendo no ven, y oyendo no oyen, ni tampoco ENTIENDEN. ¡Sólo en Níneve fue que la gente alguna vez cedió a una advertencia!”
“Me da un sentimiento de completa futilidad—de hacer un esfuerzo supremo, de luchar a través de los años con todas mis fuerzas y energía, además de toda la inspiración que he podido recibir de Dios—sin embargo es como estar dando vueltas en un molino—en realidad ¡sin hacer ningún progreso!”
“Personalmente, ¡VEO lo que nos espera! Me llena de TERROR frenético—por la seguridad de toda la gente que amo—personas que podrían ser libradas y protegidas de las catástrofes que están acarreándose a sí mismas—así como yo plenamente espero ser librado por medio de la protección sobrenatural de Dios—¡PERO ELLOS NO LO SERÁN!”
“¿ENTENDERÁ USTED? ¿Hará caso—y librará su propia preciosa vida de las cosas que vendrán? ¿TOMARÁ la advertencia?”
“Dios dice que si nosotros mismos vemos venir estas cosas, y les ADVERTIMOS, estamos absueltos—su sangre no estará en nuestras manos. Pero eso no es suficiente para estar satisfecho—salvar sólo mi propio pellejo. ¡¡QUIERO VERLO SALVADO A USTED TAMBIÉN!!”
“Plática de corazón a corazón con el editor”, PV, Abril de 1956
“Si alguien me dice que mi casa está en llamas, no me burlaré de él ni me rehusaré a tomarlo en serio. ¡Iré a ver, y ME ASEGURARÉ! Si está equivocado, entonces por lo menos SABRÉ que mi casa está a salvo. Aprendí hace años que puede ser muy peligroso el ASUMIR descuidadamente, ó el simplemente dar por sentado las cosas. Es mucho más sabio y seguro el obtener toda la INFORMACIÓN, y luego hacer una decisión.”
“Y la VIDA de uno por la eternidad vale mucho más que su casa.”
“Les he dado la Palabra de Dios fielmente. Esto no es popular. No es lo que la popular mayoría les dice a ustedes.”
“Mi responsabilidad termina con ADVERTÍRSELO. He clamado a voz en cuello. He alzado mi voz.”
¿Cuál día es el sábado cristiano? (1976), Págs. 7, 107
“Dios envió a sus profetas—A SU DIVINO HIJO—a sus apóstoles—a sus verdaderos ministros, implorando a un mundo obligado a escoger—advirtiéndole a este mundo del inevitable resultado de su necia rebelión”.
“La mayoría de la gente hoy se encuentra como la persona que está profundamente dormida, teniendo un sueño placentero. Cuándo uno trata de despertarla para decirle que su casa está en llamas y que está a punto de quemarse, soñolientamente protesta:”
“¡No! ¡No me despierte! Váyase—¡déjeme dormir!”
“¡Bueno, escúcheme! ¡Su casa está en llamas!”
“¡Tengo que advertir a la gente—o su sangre será demandada de mi mano! Dios Todopoderoso me ordena, ‘CLAMA A VOZ EN CUELLO, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión’ (Isa. 58:1). Dios no dice susúrrales al oído. El no dice, ‘predica cosas suaves y melosas que relajen a la gente’. Él me dice que levante mi voz—que ¡CLAME EN VOZ ALTA!—que ¡RETUMBE su advertencia!”
“¡El tiempo para predicar suave, delicada, susurrante, y tranquilamente ha pasado!”
“Yo no hablo suavemente, tranquilamente, en el aire. ¡CLAMO EN VOZ ALTA! Yo no me detengo—¡les digo la verdad con todo el poder que Dios me da!”
“Buscamos, no el complacer a las personas, sino sólo obedecer a DIOS, y ayudar y SALVAR a las personas—¡por amor a ellas!”
“En su Mensaje a su verdadera Iglesia de este tiempo, la cuál está entregándose a sí misma para ser su instrumento para clamar esta misma advertencia, y llevar el EVANGELIO DE CRISTO al mundo, Jesús dijo: ‘Por cuanto has guardado la PALABRA de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba (La Gran Tribulación— el DÍA del Señor), que ha de venir sobre el mundo entero’ (Apoc. 3:10). Pero a aquellos que son tibios, despreocupados, indiferentes, Cristo dice que Él los vomitará de su boca (Apoc. 3:16)”.
“ Me siento exactamente como el profeta Jeremías se sintió, cuando Dios le reveló la destrucción próxima a venir sobre la tierra de Judea, a causa de los pecados de los judíos de su época. El ejército Caldeo del Rey Nabucodonosor estaba a punto de marchar sobre Jerusalén. Jeremías lo vio—prácticamente. Pero el pueblo estaba PROFUNDAMENTE DORMIDO. Esto hizo que Jeremías enfermara hasta las entrañas”.
“¡Mis entrañas, mis entrañas!” Jeremías exclamó, apretando sus manos fuertemente alrededor de su abdomen. “¡Me duelen las fibras de mi corazón! ¡Mi corazón se agita dentro de mí, no callaré!” (Jer. 4:19)”.
“¡Sí, yo sé cómo se sintió Jeremías!”
“¿PIENSAN USTEDES QUE ME PUEDO QUEDAR CALLADO, HOY? ¡Dios me ha revelado el peligro en que ustedes se encuentran! También puedo ver su letargo.”
“Unos cuantos me han escrito sus quejas y críticas. ¡Unos cuantos no han querido VER ilustraciones reales de lo que SUCEDERÁ EN LA VIDA REAL! Unos cuantos han amenazado con dejar de leer LA PURA VERDAD . . . ”
“ . . . Si por la gracia de Dios, a través de su poder, yo puedo hacer esto lo suficientemente REAL, puedo ser el medio para salvar a algunos de ustedes. ¡Y sus vidas son MUY VALIOSAS! Cada uno que se salva vale todo el esfuerzo—toda la crítica de los que quieren las cosas suaves y melosas y los engaños—toda la persecución”.
“Su vida es muy valiosa. ¡Es un HIJO DE DIOS en potencia! ¡Espero verle, y conocerle, y AMARLE, en el reino de Dios! ¡Sí, su vida es muy valiosa para MÍ! Estoy tratando de DESPERTARLE a la realidad, si puedo. ¡Critiquen y condénenme . . . no puedo hacer nada más que HACER ESTA ADVERTENCIA CLARA! ¡Esta es motivada por un espíritu de AMOR! ¡Que Dios le AYUDE a despertar y HACER CASO!
Sí, yo sé, PV, Feb./Marzo 1955
¿Le molesta que haya citado tantas veces y de ésta manera al Sr. Armstrong? ¿Piensa que fue presuntuoso de mi parte? Si es así, ¿por qué?
Los principios y la verdad de las palabras del Sr. Armstrong son eternos. Claro está, él ya no está aquí para proclamar—gritar—estas advertencias él mismo. ¡Alguien más lo tiene que hacer por él, reconociendo que el peligro del que él habló es ahora mucho mayor—más INMINENTE—mucho más cercano a los que no han hecho caso de él!
Todos los ministros de Dios deben poseer el corazón de un pastor. Los verdaderos pastores aman al rebaño de Dios, y deben estar preparados a dar su vida por ellas. Dios dice que Él castiga a cada hijo que ama (Prov. 3:11-12; Heb. 12:6-11), y Él a menudo usa a sus siervos para traer su castigo. Si el resto de este libro le ofende, eso puede ser bueno—si lo mueve a la ACCIÓN. Si usted prefiere resentir mis palabras, este es un precio que estoy preparado a pagar—con la esperanza de que entonces podría despertarle más adelante a lo que usted tiene que hacer.
Ya no tenemos tiempo en esta era de hablar de otra manera sino atrevidamente. Pero el hacer esto—y con AUTORIDAD—tiene un precio. ¡Continuaré haciéndolo—no importa el precio para mí personalmente, y no importa qué tantos pocos o muchos estén dispuestos a pagarlo con nosotros! Los que no pagarán el precio de Dios ahora deben reconocer que la profecía revela que el precio pronto aumentará dramáticamente para su pueblo—y para todas las personas en la tierra.
¡Grabe esto claramente en su mente: todavía no es demasiado tarde para abandonar a la mayoría y escapar lo que ellos tendrán que padecer!
Demostrando que personas de dos condiciones huyeron
Con el tiempo, llegó a ser aparente que cuando la IDU dejó completamente la verdad, dejándola una iglesia muerta, los hermanos de dos eras diferentes de la Iglesia (Filadelfia y Laodicea)—realmente dos CONDICIONES diferentes—fueron forzados a huir. Ellos hicieron esto en un modo mezclado. Este proceso de salida de la IDU continuó a través de los 90s.
Antes de continuar, y antes de que uno pueda entender todo lo que ha sucedido desde entonces, tenemos que reconocer que aquellos que reflejan a Laodicea y aquellos que reflejan a Filadelfia ¡ambos dejaron la Iglesia de Dios Universal! Concluir de otra manera es creer que la IDU es todavía parte de Laodicea—y cualquiera que cree esto ya sea ¡ya no entiende ó nunca entendió a Dios, la Biblia ó la verdad—punto!
Por tanto, la salida de la apostasía siempre ha sido un proceso de dos etapas. Permítame explicarle.
Cuándo el liderazgo de la IDU se rebeló en contra de Dios y apostató completamente, como hemos explicado, todas las mentes convertidas allí fueron forzadas a salir de esa organización para sobrevivir espiritualmente. La vasta mayoría desde hace mucho que lo hizo. Y éste fue el primer paso. (Quizás todavía podrían salir algunos pocos más de los últimos.)
El segundo paso asemeja la disposición del Sr. Armstrong de salir de la era de Sardis para servir completamente a Dios. Hoy, aquellos ya sean de ó queriendo regresar a la condición de Filadelfia (la sexta era) tendrán que subsecuentemente partir de entre el dominante “remanente” de Laodicea de Apoc. 12:17, representado por varios grupos principales (y por lo menos unos cuantos más pequeños). Este paso ha sido mucho más confuso y difícil de entender para la mayoría.
¡Por supuesto, la profecía muestra que la gran mayoría nunca reconocerá ni aceptará la necesidad de tomar el segundo paso! Es muy parecido a la proverbial “rana en la olla”, flotando en el agua que lentamente se va calentando hasta hervir. Dentro de poco, la rana está demasiado cocinada para escapar.
A diferencia de la rana, aquellos que están dispuestos a tomar el segundo paso saben que tienen que escapar del agua caliente—destinada a estar mucho más caliente en la Tribulación. En un extraño giro de las circunstancias actuales, los que quieren escapar de ser hervidos en el agua caliente tienen que aumentar realmente su propia temperatura para poder lograrlo.
Este libro demostrará claramente—más allá de toda duda—que Cristo ha establecido—reconstituido realmente—su única unificada Iglesia y Obra para aquellos que tengan la vista clara y que estén dispuestos y lo suficientemente fuertes para dar ambos pasos. Y, gradualmente, más y más hermanos fieles se están apartando de la séptima era. ¡Todos los que aman la completa, pura e in-comprometida verdad, como la Iglesia entera una vez la entendió, y quieren terminar la Obra de Dios, como la Iglesia una vez lo hizo, ahora tienen un lugar para hacerlo!
Olvidándose de lo que usted alguna vez reconoció
A causa de que fui despedido a principios de 1993, pude observar y aconsejar a una gran cantidad de personas que huían de la apostasía muy al principio. Ellos estaban viendo cosas que miles de otros, que les siguieron después, no podían ver todavía. Muchos alguna vez supieron que tenían la obligación de actuar, aunque decenas de miles no tuvieran el valor de tomar una decisión de permanecer firmes y salir. He aquí una verdadera ironía. Entendamos esto.
Mirando hacia atrás, sabemos que la IDU se apartó completamente de Dios. Ellos echaron fuera prácticamente todas y cada una de las doctrinas, y los detalles que éstas contenían, que todos nosotros alguna vez identificamos como verdad. De nuevo, esto descalifica a esa organización de ser considerada en la ecuación de Dios para su Iglesia. Por lo menos este tanto es generalmente, aunque no completamente, entendido.
He aquí el punto. Miles no estaban seguros de esto justo antes de los principios de 1995, cuando muchos ya habían salido o estaban en el proceso de salir de la IDU. Por tanto, una realidad fascinante se hace evidente: muchas personas estaban dispuestas a salir de la IDU cuando creyeron que ésta era Laodicea. ¡Hicieron esto creyendo que era necesario para poder seguir siendo filadelfianos!
Pero un cambio dramático ha ocurrido. ¡La mayoría de los hermanos se han vuelto renuentes a dar un paso idéntico—POR SEGUNDA VEZ—que alguna vez sí estuvieron dispuestos a dar!
Muchos miles de hermanos oyeron alguna vez la serie de mis sermones de las “90 Razones para Seguir la Verdad” (dados de 1993-94). Estas razones tienen la misma exacta aplicación—una vez más—que tuvieron cuando el pueblo de Dios salió de la IDU. En un sentido, son aún más aplicables ahora—y cubro varias de ellas a través de todo el libro, con una sección cerca del final dedicada a muchas más. Los que las han oído, recuerden que una de las primeras “90 Razones” explicó que los objetos toman eventualmente la temperatura del cuarto que ocupan. ¡Este sigue siendo aún el mismo peligro para todo el pueblo de Dios!
He aquí la diferencia ahora—y esto es lo que está confundiendo a tantos. Los grupos dispersados, grandes y pequeños, se han convertido de hecho en la Iglesia laodiceana que una vez pensamos la Iglesia de Dios Universal seguiría siendo. Su aceptación de una mezcla de doctrinas correctas y erróneas, continuamente agregando más que están erradas, y ahora reflejando lo que la IDU enseñó a principios y a mediados de la etapa de la apostasía, lo prueban. (Otros de nuestros libros para los grupos dispersados demuestran esto más allá de toda duda.)
¿Por qué entonces muchos permanecen entre ellos? ¿Qué sucedió con la convicción de la mayoría, cuándo estaban dispuestos a unirse a un grupo pequeño aunque la mayoría no lo hiciera?
Yo lo comparo a lo que Pablo dijo en Gálatas: “corríais bien; ¿quién os estorbó para no [ya no] obedecer la verdad?” (5:7). Este versículo se ha cumplido en las vidas de muchos miles del pueblo de Dios. ¡Ellos dieron correctamente el primer paso—luego se detuvieron en seco!
Por supuesto, el grupo más grande de los dispersados, que se formó en la primavera de 1995, puede ser la excepción a lo que he dicho. He aquí la razón.
Este fue el único grupo (esencialmente el último en formarse) que dejó la IDU mientras que simultáneamente se salía completamente fuera de la pantalla del radar cristiano. Cuando el Pastor General anterior tiró fuera la Ley, el sábado, los Días Santos, el diezmo y el conocimiento de las carnes inmundas, fue quitada toda duda acerca de si el remanente de la IDU permanecería como Laodicea.
(Más que cualquier otro, el grupo de 1995 casi pareció empeñado en demostrar que ellos son los laodiceanos. Hablaremos luego de cómo su formación está sutilmente confundiendo a muchos miles que no están con ellos. Mantenga esto en mente. Habiendo demostrado su habilidad de tolerar mucha más herejía que los que habían salido al principio, las personas en este último grupo pueden ser los menos probables a entender lo que acabo de explicar).
La vasta mayoría del pueblo de Dios está todavía en Laodicea. Simplemente no están reteniendo lo que tenían completamente y no son filadelfianos—pero se engañan a sí mismos creyendo que lo son. ¡A muchos hoy en día les gusta hablar del “ambiente laodiceano”, como si el problema no fueran las organizaciones laodiceanas, formadas por individuos laodiceanos—de la misma manera que las organizaciones de Sardis, estaban formadas de individuos de Sardis!
Se hará sencillamente claro que esto es asunto de organización, y las organizaciones se componen de INDIVIDUOS, de los cuales usted es uno. No es meramente un asunto de ambiente, como tantas personas incautas parecen estar dispuestas a creer.
Cuando el tiempo de huir llegue
Miremos adelante por un momento. Existe ahora un tipo de “fe” mística, supersticiosa y ciega de que todos los filadelfianos mágica—y simultáneamente—llegarán a Petra, o dondequiera que se encuentre el lugar de refugio. Vendrán, según cabe suponer, de muchas organizaciones y grupos. La gran mayoría hoy, de aquellos que todavía creen en un lugar de refugio literal, han aceptado la idea de que Cristo reunirá a los filadelfianos de entre todos los grupos dispersados cuando sea tiempo de huir.
¡Esta teoría es errónea, en realidad ridícula—y puede ser probada que es imposible! No obstante, son muchas las personas que parecen creerla.
Imagínese a millares de personas que llegan a la entrada del lugar de refugio con una cantidad de ideas doctrinales diferentes y enfoques diferentes del gobierno. Estarían viniendo de diferentes organizaciones, que practican diferentes creencias y diferentes tradiciones, siguiendo a diferentes líderes—sus favoritos. Habría una confusión masiva tan sólo con la pregunta de cuál líder seguir, no digamos de la división causada por todas las otras doctrinas que algunos quizás piensan que deberían o no ser creídas o practicadas. Leales a sus organizaciones predilectas, como el mejor grupo del cual venir, la mayoría nunca sería capaz ni siquiera de convenir en quién debería ser el líder, mucho menos de cuál forma de gobierno él debería de emplear. Y en el ambiente actual, no hay duda que las personas querrían que sus voces fueran oídas en este asunto. (Y luego está la otra pregunta de cómo las personas en muchas organizaciones recibirían y reconocerían simultáneamente la señal de Dios para huir.)
¡Repitamos esta declaración de nuevo para dar énfasis: Todos habrían estado practicando formas totalmente diferentes de gobierno—bajo diferentes líderes —en grupos que difieren—con diferentes creencias y tradiciones—y habiendo estado así por años!
Dios NUNCA premiaría a tales grupos y personas confundidas con su protección. Hacer esto sería juntar la confusión de los que no han retenido la verdad con la unidad y la claridad de los que sí lo han hecho. ¡Capte este entendimiento central! Dios nunca permitiría que existieran tales imposibles circunstancias—tal terrible DIVISION—en el lugar de refugio. Los supuestos “filadelfianos” de todo tipo y color no podrían llegar con tal mezcolanza de ideas diferentes, y ser capaces de evadir Amos 3:3, permitiéndoles “caminar juntos” en desacuerdo con otras clases muy diferentes de “filadelfianos” en tan constreñido lugar por 3½ años.
Espero que nadie sea tan ingenuo como para creer que hay muchas personas fieles (“filadelfianos”) escondidos invisiblemente en cada organización quienes secretamente están reteniendo y practicando cosas que el resto de su organización no. Usted no puede decidir, en efecto: “Yo seré un filadelfiano en medio de todos estos laodiceanos. Yo no tengo que hacer realmente nada, ni tomar una posición ahora”.
Esto es pensar idénticamente a los que reclaman que ellos no tienen que comer panes sin levadura, durante los siete días, mientras tengan “los panes sin levadura de la sinceridad y la verdad” en sus mentes—sus “corazones”. Muchos en el mundo conocen y practican este versículo y otros como este exactamente de esta manera.
Dicho esto, esos poquísimos, que podrían ya estar ahora en el proceso de ungir sus ojos, y que podrían estar listos prontamente para tomar acción, también deben—y tienen—prontamente, que llegar a entender que tienen que salir de su grupo. Todos los demás que eventualmente salgan tendrán que primero ungir sus ojos para poder ver y llevar a cabo esto mismo.
El Sr. Armstrong repetidas veces explicó por qué debe haber completa unidad en la Iglesia de Dios. Mientras que ninguna organización puede reclamar que tiene su “boleto” automático para entrar al lugar de refugio (y hay un grupo que lo hace), ¡todos los que serán protegidos deben venir de un mismo trasfondo de común posición en administración y doctrina—dando a entender DE UNA MISMA ORGANIZACIÓN! Todos tienen que ver la verdad de la misma manera.
(Para aprender quién sí y quién no será protegido, tómese el tiempo de leer nuestro detallado folleto Dios Promete Protección—¿LUGAR DE REFUGIO o Rapto Secreto?)
¡Es mi esperanza que después de leer “UNGE TUS OJOS”, usted rechazará el ilusorio, suave, tranquilizante (y trillado) canto de sirena (protestante) de que Dios lo aceptará a usted y a sus creencias “tal y como son”—sin importar su condición espiritual, sus creencias y la organización que usted ha elegido—y que luego le permitirá ser protegido de la Gran Tribulación!
Lo que el Sr. Armstrong enseñó acerca de gobierno, unidad y división
Usted no necesita creerme a mí en este asunto—usted puede leer las propias palabras del Sr. Armstrong. La primera cita le pide que “se detenga a pensar”. En un sentido, esta es la meta más grande de este libro. Tome tiempo de considerar cómo cada cita se entrelaza con el gobierno de la Iglesia, la unidad y la división. También observe que estas declaraciones abarcaron por muchos años el pensamiento del Sr. Armstrong:
“¿Qué acerca del cristiano ‘solitario’ que dice, ‘serviré a Cristo a mi propia manera’? ¿Qué acerca del que se va de la Iglesia de Dios para tener su propia relación privada con Cristo—para obtener su propia salvación—sin dar su parte del esfuerzo de la Iglesia para enviar el verdadero evangelio al MUNDO ENTERO?
“¿O, qué de aquél que sigue a un HOMBRE a causa de su personalidad, carisma o simpatía, o a algún otro grupo?
“¡Deténgase y piense!
“¿Se casará Cristo con varios grupos diferentes, que no están en completa armonía el uno con el otro—no obstante todos ‘profesan a CRISTO’?”
“Jesús dijo, ‘El que no es conmigo [y ya que Él es la Cabeza de la única y sola Iglesia de Dios, él llanamente quiso decir con él, donde él está trabajando—en la una sola Iglesia de Dios] contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama’(Mateo 12:30).
“Jesucristo se casará con la única y sola verdadera Iglesia—no con varios grupos dispersados ó individuos dispersados.
“…El que trata de OBTENER su salvación fuera de la única Iglesia con la que Cristo se casará, está en el camino del ‘OBTENER’. ¡Aquellos lealmente en la Iglesia, están DANDO de sus oraciones, lealtad, ánimo y apoyo . . . al DAR las BUENAS NUEVAS al mundo—su ÚNICA ESPERANZA!”
“7 Pruebas de la Verdadera Iglesia de Dios,” PV, Septiembre 1979
“La Palabra de Dios enseña claramente que hay sólo UN Espíritu, y UN solo CUERPO (I Cor. 12:12-13, 20).”
“Ese ÚNICO CUERPO de Cristo, llevando a cabo SU OBRA, debe funcionar como una UNIDAD. Debe trabajar en armonía y unidad, en equipo, porque Dios no es el autor de confusión. No debe haber personas tirando en diferentes direcciones en ese único Cuerpo. No debe haber competencia, ni división. ¡Y cualquiera que a sabiendas promueve, o alienta a cualquiera a promover, tal discordia, competencia, y división, llega a ser el enemigo de Dios, y sirve al diablo y no a Dios!”
“Para que esta UNIDAD—esta UNIDAD de propósito y acción—esta ARMONÍA y el trabajo cooperativo en equipo, sean mantenidos y sean preservados en la OBRA de DIOS, Dios ha ordenado GOBIERNO EN SU IGLESIA. Y él ha facultado a su Iglesia con AUTORIDAD DIVINA”.
“Ese gobierno en la Iglesia de Dios es el gobierno de Dios, a través de Cristo, a través de apóstoles, a través de evangelistas, a través de pastores, a través de ancianos, ¡en ese orden!”
“¿Deben los ministros de Dios ser ordenados por la mano del hombre? ”, BN, Octubre 1962
“Como hasta 1969, nosotros en la Iglesia de Dios, todos sí ‘hablábamos una misma cosa’”.
“¡Para 1978 muchos . . . ministros estaban hablando cosas diferentes! ¡Dios había retirado . . . su bendición y el poder que causó que durante 35 años la Obra de su Iglesia creciera en una tasa aproximada del 30 por ciento todos los años sobre el año anterior!”
“¿QUÉ CAUSÓ QUE DIOS RETIRARA SUS BENDICIONES Y SU PODER?”
“Precisamente la misma cosa que ahogó el crecimiento de la Iglesia de Dios en Corinto a partir del año 56 DC, 25 años después que la Iglesia fuera fundada en Jerusalén. ¡Ellos estaban siguiendo a diferentes líderes, hablando cosas diferentes, diluyendo las sagradas y preciosas verdades de Cristo!”
“El apóstol de Cristo escribió a la iglesia en corintio, en el año 56 DC, ‘Os ruego pues hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer’” (I corintios1:10).
“Ellos estaban empezando a seguir diferentes líderes que enseñaban doctrinas diferentes. ¡La Iglesia estaba siendo dividida! ¡Y una iglesia dividida contra sí misma no puede permanecer!”
“¡Es sólo sentido común entender que si alguien enseña lo que él, personalmente, cree, o que si seguimos a diferentes líderes cada uno hablando su propia cosa, SOLAMENTE TENEMOS CONFUSIÓN!”
“Pero los autodeterminados entre nosotros aun . . . en el ministerio, ¡NO ENTIENDEN!” [Autor: ¿y usted?]
“Cristo Pone la Iglesia…en el carril doctrinalmente,” BN, Abril 1979
“¡Quiero que ustedes, hermanos, piensen acerca de lo que sucedió a la Iglesia de Dios en la década de 1970 y entiendan NO SEA QUE LA HISTORIA SE REPITA! Quiero que vean los ‘frutos’ de rebelarse en contra del camino y gobierno de Dios”.
“Después de todo, la cuestión básica durante todo el tiempo era aquella del gobierno de Dios en la Iglesia. Alguien que seguía a un liberal que, como el apóstol Pablo predijo, buscaba arrastrar tras sí seguidores (Hechos 20:30) dijo, ‘estamos liberados de ese gobierno de la iglesia y tenemos ahora una organización más libremente unida, y así es como nos gusta’”.
“La Iglesia está ‘edificada sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un Templo santo en el Señor’ (Efesios 2:20-21). Note, la Iglesia está organizada y bien coordinada, no organizada con ramas que difieren y compiten”.
“Note usted Efesios 4, hay solamente una iglesia ‘bien concertada y unida entre sí’(ver.16)— integrada como con soldadura en un cuerpo bien organizado. ¿Y cómo organizó Él este cuerpo? ¿Cómo fue éste gobernado? ‘Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe . . . ’ (Efesios 4:11-13). No es DES-unidad o algún otro tipo de organización y gobierno. Pablo también dijo, ‘que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer’ (I corintios 1:10)”.
“Para hacer clara una de las razones—si no la razón principal—para el conflicto causado por el elemento liberal, yo cito de un periódico occidental. En una entrevista con un ex-ministro, que había buscado arrastrar tras sí miembros que le siguieran, fue declarado acerca de esta nueva división que ellos tienen ‘una estructura administrativa completamente diferente’”. [Nota del autor: Este es el problema en tantos de los grupos dispersados].
“En su mayoría . . . las disensiones del pasado en la Iglesia han sido acerca . . . del gobierno. ¡Los disidentes creen en un gobierno muy liberal—a la manera de Satanás y su mundo”.
“Nosotros que quedamos en la única y verdadera Iglesia nos dolemos por la pérdida de los que hasta el momento están reprobando en sus pruebas finales”.
“La historia reciente de la era de Filadelfia de la IDU”, WN, el 24 de Junio de 1985.
“ . . . La única y verdadera Iglesia NO ES UNA ORGANIZACIÓN DE HOMBRES, sino un ORGANISMO ESPIRITUAL. Mas ese hecho no impide organización”.
“Este organismo espiritual es el ‘Cuerpo de Cristo’ que existe para el PROPÓSITO de llevar a cabo LA OBRA DE DIOS”.
“Si cada individuo sale solo, independientemente, tratando de llevar a cabo la Comisión divina en cualquier manera que él ve conveniente, tendremos confusión, una casa dividida contra sí misma”.
“Cristo, en verdad, ha ORGANIZADO SU IGLESIA, TAN BIEN CONCERTADA y unida como un edificio físico que fue construido con la precisión de cada una de sus partes por el más hábil arquitecto.
“¿Qué es la Iglesia?” Reimpresión, 1970
“Pero aún es cierto que dos no pueden andar juntos si no estuvieren de acuerdo. Yo estoy de acuerdo con Dios y con Cristo la Cabeza de la Iglesia. Nunca diluiré la VERDAD que Él me ha revelado, ni de ningún modo transigiré con ella. TODOS NOSOTROS tendremos que estar DE ACUERDO con Dios y con Cristo Su Hijo, si hemos de andar juntos con ellos, al Reino de Dios.”
“Informes falsos acerca de Ted,” WN, 6 de Marzo de 1981
El Sr. Armstrong habló constantemente de organización, estructura y unidad absoluta dentro de la Iglesia, tan necesarias para estabilizar y apacentar al rebaño. Muchos hoy en día han llegado a creer que Cristo ya no requiere tan completa unidad—o que nunca era posible en primer lugar. Como resultado, creyéndolo anticuado, muchos ya ni siquiera buscan esto entre el pueblo de Dios y están contentos con pasar por alto muchas falsas enseñanzas dentro de su grupo dispersado.
¡Tales personas casi se han hecho ciegas POR ELECCIÓN!
El Sr. Armstrong dejó Sardis
Es bien sabido que el Sr. Armstrong lentamente cesó todo contacto con los grupos Sardis con los cuales él originalmente se reunió durante y después de aprender la verdad. Armado con los hechos necesarios para hacer la decisión correcta, él hizo una decisión consciente de separarse para no tener que comprometer lo que había probado.
Dada la misma opción de los años 30 (y suponiendo que usted hubiera podido saber entonces que el Sr. Armstrong se iba para establecer lo que llegaría a ser la era Filadelfia), ¿se habría quedado usted en cualquiera de los grupos dominantes Sardis de la quinta era? ¿Habría pasado usted por alto la oportunidad de unirse al diminuto grupo dirigido por el Sr. Armstrong? ¿Habría creído usted que usted podría ser ya filadelfiano, o que algún día podría llegar a serlo, mientras permanecía en el grupo de Sardis?
¡Por supuesto que no! ¿Por qué? Porque todos una vez entendimos que sólo los que salieron—los que se apartaron del compañerismo de ellos—la quinta era y de hecho se unieron con aquellos de la sexta era pudieron ser considerados parte de ésta. ¿Por qué entonces es que hay tantos que no están dispuestos a salir de un grupo de la séptima era? ¿Por qué se han olvidado ellos de que aún ahora—¡el día de hoy!—deben unirse activamente—deben hacer la obra—deben fraternizar—con los hermanos de la sexta era?
Aunque los laodiceanos son el pueblo de Cristo, en una condición débil y deplorable, Él no los puede estar guiando o a sus organizaciones. Otra vez pregunto, ¿por qué? ¡Todos deberían entender a estas alturas que Laodicea esencialmente significa, “el pueblo gobierna, juzga y decide”. ¡Fue Cristo quien dio a todos aquellos de la era final este nombre! ¡Sin duda Él entiende que Él no gobierna a la gente a la cual Él dio este nombre!
Aprenderemos más adelante que el Sr. Armstrong enseñó que el gobierno de Dios fue restaurado únicamente a la era de Filadelfia. Este es el único lugar donde la gente activamente retiene la verdad completa. Este es el único lugar donde Cristo está dirigiendo y está presente dentro del gobierno.
Esto es sencillo. Cualesquiera personas convertidas en Sardis (¿quedarán algunas poquísimas hoy en día?—Apocalipsis 3:4) nunca podrían ser consideradas filadelfianas a menos que ellas, dejaran de hacer excusas, dejaran Sardis y se unieran a Filadelfia. Lo mismo es cierto para cualquiera de“Tiatira”, de los cuales pocos aparentemente aún tienen por lo menos alguna idea (por muy bajas que sean las probabilidades de que alguno de ellos se convierta), en alguna parte del mundo hoy (Apoc. 2:25). Todos éstos eventualmente tendrían que venir al único unificado cuerpo de Cristo, y esto es lo que el Sr. Armstrong enseñó como desde los principios de 1954 respecto a aquellos que aún pudieran haber tenido el Espíritu de Dios en Sardis.
Si esto ha sido obvio por tanto tiempo para todos, ¿por qué es que tantos parecen incapaces de ver que los filadelfianos tienen que hacer lo mismo—que ellos tienen que estar separados de Laodicea para no ser parte de ella? ¿Por qué miles se exentan a sí mismos de lo que hemos reconocido por mucho tiempo acerca de otras eras de la Iglesia?
Seamos muy claros. Uno es laodiceano hasta que deje Laodicea, a pesar de todas sus excusas—sea uno un miembro lego, diácono, anciano, pastor o evangelista. Aún así, ¿cuántas personas podrán tener la mejor de las intenciones, pero nunca dejarán la comodidad y la familiaridad de su grupo, decidiendo más bien sólo considerarse a sí mismos “filadelfianos” donde ellos se encuentran?
Recuerde que Dios le dijo a Adán y Eva que no comieran del árbol del conocimiento del bien y del mal (Gen. 2:16-17). La gran lección de esta instrucción era EVITAR una mezcolanza del conocimiento verdadero con el falso. Esto ciertamente incluiría el conocimiento doctrinal correcto y falso. El Sr. Armstrong repitió esto veintenas, si no centenares de veces, cerca del fin de su vida. ¡Este tema constante era, real y literalmente, la esencia de su mensaje final a la Iglesia de Dios antes que él muriera!
Por supuesto, el Sr. Armstrong practicó esto él mismo a través de toda su vida. Esta renuencia a comprometer la verdad empezó con la decisión—y la disposición—de dejar su asociación con Sardis para tener compañerismo con un grupo diminuto, inicial de apenas diecinueve personas (seis de las cuales eran su propia familia en Octubre de 1933). Pero su determinación continúo hasta incluir todo otro encuentro posterior con el error que pusiera a prueba su resolución.
Mirando al pasado, no puedo menos que creer que Dios le permitió al Sr. Armstrong dejar éste a menudo repetido mensaje de los “dos árboles” como un fuerte testimonio—¡y advertencia!—a aquellos en la era final, que ahora parecen haberlo ignorado u olvidado completamente.
Se hará evidente en la conclusión que alguien tenía que ser comisionado para traerle a usted la próxima y probablemente final advertencia de Cristo, explicada en este libro.
CAPÍTULO DOS –
EL ÚNICO LUGAR EN DÓNDE EMPEZAR
Hace muchos años, un comercial de televisión popular ilustró cómo la mayoría de las personas no estaban entonces dispuestas a usar el cinturón de seguridad al viajar en automóvil. Por supuesto, las leyes han cambiado y esto es ahora generalmente requerido en todas partes de los Estados Unidos, y en muchos otros países. El mensaje procuró convencer a las personas del peligro de no abrocharse el cinturón.
El comercial utilizó un refrán familiar—“los accidentes sólo les suceden a los demás.” Fue algo como sigue: “claro que todos sabemos que los accidentes sólo les suceden a los demás, pero, por si acaso usted es uno de ‘los demás’, por favor abróchese su cinturón.” El comercial tomó un giro diferente para captar la atención de la gente. Nunca oí las estadísticas demostrando si esto funcionó antes de que las leyes cambiaran, pero fue captado y operó sobre una premisa correcta en el pensamiento de la mayoría de los seres humanos.
La mayoría de las personas efectivamente viven su vida creyendo que las cosas malas generalmente sólo les suceden a los demás—a otras personas les da cáncer—las casas de otras personas se incendian o son azotadas por tornados—los hijos de otras personas mueren por sobredosis de droga—etcétera. La verdad es que por cada persona que está obligada a sufrir uno de estos trágicos acontecimientos, hay otra que probablemente creyó que tales atrocidades sólo pueden sucederles a otras personas.
Discerniendo Filadelfia y Laodicea
Dios entiende la naturaleza humana. Él reconoció que la tendencia natural de las personas a encubrir, unido con la naturaleza de la sociedad en los últimos días, daría a luz a la era final. Él también sabía que la mayoría de los hermanos vivos al final de esta era comenzarían con la suposición de que Laodicea es alguien más, en alguna otra parte—que este accidente sólo podría sucederle a otros. Por tanto, Él tendría que asegurarse de que nadie tuviera una excusa para accidentalmente escoger la era equivocada. Él tuvo que proveer una manera sencilla y clara para que todos aquellos hermanos humildes, determinados, y sinceros puedan SABER dónde Él está trabajando, para que ellos puedan escapar “la hora de la prueba”, profetizada a azotar al mundo entero (Apoc. 3:10; Lucas 21:35).
Dios espera y exige que cada persona convertida reconozca debidamente—correctamente discierna—las eras o condiciones de la Iglesia. Sin embargo, la mayoría están confundidos acerca de las identidades de Filadelfia y Laodicea (y, por supuesto, algunos ahora han rechazado la idea completa de que hay eras de la Iglesia).
¡Pero ellos no tienen excusa! He aquí la razón.
Regresemos a considerar a Sardis por un momento. Nadie que tenga un poco de entendimiento está confundido acerca de su identidad. ¿Por qué? Porque se nos enseñó quiénes eran ellos, por la Biblia, el Sr. Armstrong y la historia. De igual manera, todos fuimos enseñados también—por la Biblia, el Sr. Armstrong y la historia—cómo reconocer la identidad de Laodicea. (Más tarde examinaremos esto mucho más de cerca.)
Casi nadie se ha confundido u olvidado acerca de la identidad de la quinta era. Entonces ¿por qué son tantos los que se han confundido acerca de quién conforma la última era del pueblo de Dios?
¿Qué es lo que ellos han olvidado?
Entienda esto. Virtualmente nadie le dirá a usted que él es un laodiceano. Ni tampoco lo hará ningún grupo. No obstante esta era es ahora dominante. Por otro lado, virtualmente cada quién le dirá que es filadelfiano, y así lo hará casi cada grupo. No obstante esta era no es dominante ahora. Recuerde, Cristo dijo que los laodiceanos están ciegos. Obviamente, basándonos únicamente en esta muestra del pensamiento de las personas, la gran mayoría ha venido a estar ciega a la realidad de su condición—y a la era o la condición en la que ellos residen.
Surge una gran pregunta: ¿Cómo sabe uno cuál es cuál—quien es quién?
Recuerde, Dios espera que usted discierna correctamente la diferencia entre las dos eras finales. Otra vez, ya que lo que las personas dicen obviamente no es una guía suficiente, ¡Dios tiene que revelarlo! Las personas sinceras tienen que tener algún medio para discernir las características de cada era. Dios tiene que ofrecer una NORMA—su norma—de cómo hacer esto. De otro modo, Él no podría hacerlos responsables por la era que ellos elijan.
Recuerde que Cristo le enseñó a los apóstoles a “Tener cuidado cuando todos los hombres hablen bien de ustedes.” Por tanto, lo que los perseguidores o detractores dicen acerca de éste, ése o aquél otro grupo, no podría ser la guía—excepto tal vez servir como un cumplido indirecto de quién pueda estar en lo correcto, dependiendo de lo que se diga acerca del grupo (Juan 15:20; II Tim. 3:12). Por tanto, el pueblo de Dios tiene que tener una manera clara—un método BÍBLICO—de discernir los verdaderos “frutos” de una organización—su doctrina, Obra, gobierno, objetivos y cómo ella alimenta al rebaño. Se ha convertido en mi tarea el explicar esto.
El Sr. Armstrong siempre enfatizó que los prospectos a ser miembros nunca deberían simplemente creer lo que él dijo, sino que deberían COMPROBAR sus palabras en su Biblia. Como un detalle adicional, permítame decir en este punto que lo mismo aplica a La Iglesia de Dios Restaurada como a cualquier otro grupo. ¡Nuestras enseñanzas, Obra, gobierno, objetivos y los frutos deben ser fáciles de determinar—y examinar! La misma
norma debe ser aplicada a todo los grupos.
¡Si usted lee este libro y aplica su contenido para ungir sus ojos, la neblina de la confusión se levantará de su pensamiento en una manera asombrosa! Con ese propósito pasé miles de horas escribiendo casi 1.500 páginas de material para los “dispersados”, con este libro como la pieza central más importante, PROBANDO ampliamente quién representa verdaderamente el remanente de Filadelfia—y dónde Cristo está ahora reuniendo a su rebaño fiel.
Comenzando en 1999, y dirigido por Dios más de lo que yo sabia, me determiné a quitar toda duda y oportunidad para la desidia y el hacer excusas por parte de aquellos que parecen incapaces de hacer una decisión clara. Casi cualquier pregunta concebible que uno se pudiera hacer acerca de la enorme elección que ahora están encarando todos los hermanos verdaderos es contestada a través de este libro y el resto de nuestro material para los dispersados.
¡Le insto a leerlo TODO!
¡Sin embargo, con toda probabilidad, a causa de lo que la profecía indica, aun usted será tentado a dilatar, ignorar o explicar la necesidad de tomar el segundo paso! Este libro podría hacer la diferencia—si usted cava profundamente en su mensaje, y ACTÚA sobre él.
“El que piensa estar firme . . . ”
Una de las advertencias más grandes en el Nuevo testamento se encuentra en I de Corintios 10:12: “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga”. Si la Iglesia entera hubiera practicado este versículo, la era de Laodicea nunca habría venido. ¡Tristemente, casi nadie lo aplicó—y la séptima era golpeó con toda su fuerza!
El contexto en el que esta declaración se encuentra ofrece una fascinante penetración en lo que las personas están dispuestas a tolerar ciegamente, mientras piensan que su condición espiritual es sana. Tome un momento para leer los siete versículos que preceden al versículo 12. Casi todo el capítulo es acerca de la tendencia de la antigua Israel a caer en la idolatría y el culto a dioses falsos sin resistencia. De hecho, esto es exactamente lo que la mayoría del Israel espiritual hizo desde octubre de 1992 hasta la primavera de 1995.
Permita que me explique, porque un entendimiento asombroso surge de esto, girando directamente en lo que sucedió.
El infame folleto “Dios es . . . ” llegó a la IDU en noviembre de 1992. Este folleto introdujo simplemente a un Dios FALSO a la Iglesia. Pronto fue seguido por la aceptación del símbolo idólatra pagano de la cruz en enero 1993. Fue durante este período de tres meses que determiné que tenía que salir la Iglesia de Dios Universal. Yo no condeno a los otros que la dejaron antes, pero sólo entonces supe que el momento de mi partida había llegado.
Entendamos. El contexto de I Corintios 10:13 revela que Dios crea una vía de escape en este punto en que la falsa doctrina entra a la Iglesia. Después de todo, una vez que el Dios verdadero ha sido removido por el liderazgo de la Iglesia, no puede ser más la Iglesia de Dios. Más bien, ha llegado a ser “LA IGLESIA DE otro DIOS”. Por supuesto, muchos del pueblo de Dios permanecieron en la IDU aunque el verdadero Dios se había ido. Técnicamente, fue en este punto, no cuando la Ley, el sábado y los Días Santos fueron echados, que la IDU rechazó oficialmente al Dios de la Biblia, quedándose fuera de la verdadera Cristiandad.
¡No pierda esta realidad central!
Aquí está mi punto. La mayoría de los hermanos que eventualmente salieron, no leyeron ni practicaron I de Corintios 10:5-13. Si ellos lo hubieran hecho se habrían ido mucho tiempo antes de lo que lo hicieron. Esto es importante de entender porque muestra que la vasta mayoría de las personas empezaron finalmente a creer que estaban “defendiendo la verdad”, de hecho habían estado perfectamente dispuestos a sentarse por años en una organización que había desasociado al Dios verdadero. ¡Increíblemente, a ellos no les parecía que lo habían perdido!
Esto refleja sólo una ceguera asombrosa en la mayoría de los hermanos, ya presente en una escala que supera mi habilidad de caracterizarlo en palabras.
Por supuesto, cerca del 80 por ciento de la IDU feliz, consciente, gustosa y permanentemente aceptaron a este dios falso. Entienda por lo tanto, estoy hablando solamente de la condición de aquellos que eran suficientemente fuertes para eventualmente salir. Esta es una de las pruebas más grandes de que la ceguera (Apoc. 3:17-18) de la era de Laodicea ya había descendido en la Iglesia.
¿Puede ver esto? ¿Lo verá?
Una Profecía Reveladora
Examinemos un aspecto de naturaleza humana, a través del uso de una profecía familiar. Esta Ilustra la asombrosa habilidad de los seres humanos a convertirse en ciegos para impedir el peligro, virtualmente de noche, aún ante fuertes y repetidas advertencias, dadas sobre un largo período de tiempo. Vayamos en un avance rápido, en nuestras mentes, sobre 1.000 años en el futuro, al fin del milenio.
Todos los hermanos saben que Satanás está profetizado a ser soltado “por un poco de tiempo”. Apoc. 20:6-9 describe cómo, justo antes del fin del milenio, un gran número de personas llegarán a ser tan engañadas (aparentemente sucederá muy rápidamente) que de hecho atacarán “el campo de los santos,” reunidos en Jerusalén, posiblemente para la Fiesta de los Tabernáculos. Su rebelión tendrá como resultado la destrucción inmediata por la mano de Dios.
¿Cómo podría suceder esto? ¿Qué desvío de su propia naturaleza podría permitir a muchos ser completamente engañados tan repentinamente—y ante tantas advertencias?
Piense. Obviamente, intensas y cada vez más frecuentes advertencias de la liberación inminente de Satanás se darán cuándo el milenio esté llegando a su fin. Al acercarse “ese poco de tiempo” seguramente se hablará mucho más acerca de esto. A pesar de que todas las naciones habrán sido continuamente advertidas—durante 1.000 años! —millones pronto serán engañados, esto sucederá de todos modos. ¡Sin duda, antes de esto, ninguno de estos mismos millones creerán que “podría sucederme a mí”—no obstante sucederá! ¡Este aspecto extraordinario de la naturaleza humana, escondida en esta profecía, testifica la habilidad de las personas para convertirse en ciegas—más rápido y más profundamente de lo que podrían creer posible!
Igualmente, en nuestra era, aunque la apostasía fue profetizada por mucho tiempo, tomó por sorpresa a la inmensa mayoría de la IDU. Aunque Dios sabía que esto pasaría, nunca debería haber sucedido. Pero más allá, en el despertar de la apostasía, la llegada de la era de Laodicea, en la misma manera, atrapó a las personas casi completamente por sorpresa. A pesar de advertencias repetidas durante años, por el Sr. Armstrong y otros, la mayor parte de aquellos con Espíritu de Dios (aparentemente la mayoría en la IDU nunca lo tuvo) tomó todas las características de la última era en un corto período.
Este ocurrió casi completamente porque muchos asumieron que“los accidentes sólo suceden a otros”. Ellos no estaban dispuestos a “tomar la atención al menos que cayeran”.
Cuando el Juicio comience
En Juan 9, Cristo tuvo un excepcional—y muy instructiva—discusión con los Fariseos. Un versículo muy familiar, aunque no citado con frecuencia hoy, sirve para introducir esto.
Primero, note la advertencia de Pedro a la Iglesia, la cuál prepara la escena: “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios: y si primero comienza por nosotros, cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?” (I Pedro 4:17).
Una pregunta básica surge: ¿por qué Dios comienza su juicio de la humanidad con los que están en su Iglesia? Dos versículos revelan la obvia respuesta—y prepara el relato en Juan 9. Todo esto influye directamente en la ceguera predominante de nuestra era. La primera es Santiago 4:17: “Y el que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado”. La segunda está en Hebreos 10:26: “Porque si pecamos voluntariamente después haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados”.
Estos versículos muestran que a los que se les ha sido dado el conocimiento de lo que es pecado—en otras palabras, lo que no es “bueno”—son los únicos responsables de evitarlo. Hebreos 10:26 nos lleva a lo que está en juego para todos los que ignoran su responsabilidad de actuar sobre lo que ellos saben. Saber la verdad no es suficiente, las personas deben actuar sobre esto o serán juzgados por los pecados que reconocieron pero no enfrentaron y vencieron. Esto no es un entendimiento nuevo, pero forma una revisión útil que sirve como el fondo para lo que sigue.
Aquellos que claman “nosotros vemos”
Todo esto influye directamente en una increíble desviación de la naturaleza humana. Explica por qué algunos ungirán sus ojos al fin de la era y la mayoría no. Tiene que ver en como las personas claman ver ó no ver con respecto a lo importante y por lo cual son responsables. El siguiente relato tiene un paralelo notable con la condición del pueblo de Dios hoy.
Ahora la fascinante discusión de Cristo con los Fariseos en Juan 9. La discusión es específicamente acerca de los que “ven” y los que están “ciegos”. Note el versículo 39: “Dijo Jesús, Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados”.
¿Qué está diciendo Cristo? —¿Acerca de que está hablando?
Los Fariseos querían saber lo que Él quiso decir, y si esto se aplicaba a ellos: “Entonces algunos de los Fariseos que estaban con Él al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos?” (ver. 40).
Antes de leer la respuesta de Cristo, permítame considerar la similitud del pasaje de arriba a la declaración de Cristo en Mateo 9:13: “Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento”. En el versículo previo, El había dicho, “Los sanos no tienen necesidad de un médico, sino los enfermos” (ver. 12). Lo que Cristo quiso decir fue, “yo no vine a sanar a los justos, sino a los enfermos”.
Puesto que la Biblia dice, “no hay justo, ni aun uno” (Rom. 3:10; Salmos 14:1-3; 53:1-3), ¿Qué quiso decir Cristo? Él hablaba acerca de los autojustos—aquellos quienes piensan que están sanos, cuando están realmente enfermos, o incluso muy enfermos. Esta es otra manera de decir que muchas personas piensan que son justas cuando sus vidas están realmente llenas de pecado. El problema es que no se ven a sí mismos como Dios los ve.
¿Cómo se relaciona esto a las palabras de Cristo en Juan, “para que los que no ven, vean”?
Dios llama a lo débil del mundo—personas que no tienen muchos talentos y habilidades que nublarían su habilidad de ver la verdad que Dios trata de mostrarles. Aquellos a quienes Dios llama son personas que admiten—que son capaces de ver—que “no ven”. No se confunda. Estas son personas que saben generalmente que no son los “grandes” de este mundo. Ellos pueden ver por lo menos que no ven las respuestas a las más grandes preguntas de la vida. Se dan cuenta de que sólo Dios puede revelarles estas verdades espirituales.
Por otro lado, el mundo está lleno de personas que piensan que ven las respuestas, que piensan que lo saben todo. Ellos piensan que ven el enfoque correcto de la vida—la cultura correcta, la iglesia, la sociedad y la filosofía cómoda y viven por ello. En general, nadie puede decirles que están equivocados. Porque tales personas piensan que ven, Cristo declara que su juicio es para hacerlos ciegos—otra manera de decirlo, “los que ven, serán cegados”.
A los que están dispuestos a admitir, “ no veo, no entiendo la vida, no sé lo que me hace latir, ó por qué nací, ó lo que hace que el mundo gire”, Cristo dice, en efecto “Yo vengo a quienes estén dispuestos a admitir que están ciegos, éstos podrán ver”.
Cristo continuó con los Fariseos en el versículo 41: “Si fuerais ciegos, no tendríais pecado…” en otras palabras, si ellos no tuvieran conocimiento de su pecado, o el pecado en general, no serían juzgados en ese tiempo. En lugar de eso, los Fariseos clamaron vemos. Cristo conoció su posición“…más ahora, porque decís: vemos “—y su conclusión fue “…vuestro pecado permanece”.
Sin comprenderlo, los Fariseos se habían acorralados así mismos. Vieron y se retrataron a sí mismos como personas quienes comprendían la ley, podían explicar la Biblia, sabían quiénes fueron Abraham, Isaac, Jacob, Moisés y David, lo qué escribió Salomón y quiénes fueron los profetas. Ellos le decían simplemente a Cristo, “¡vemos, por lo tanto, nosotros no te necesitamos para que nos enseñes!” Cristo les contestó, en efecto, “Bien, si ese es su pensamiento, entonces su vidas están cargadas con el pecado y ese pecado permanece”. Verdaderamente, Cristo no podría enseñarles a tales personas.
¡Este relato es un mensaje titánico para cada cristiano espiritualmente ciego —todos aquellos de Laodicea!
En verdad, todos los que claman ver deberían saber que siempre han estado ciegos, porque de otro modo Dios estaría y está juzgándolos. ¿Podría usted estar haciendo lo que los Fariseos hicieron? ¿Podría estar diciendo que usted ve cuando está realmente ciego y necesita “ungir sus ojos…para que pueda ver?” ¿Le preocupa decir que tiene vista, cuándo usted podría estar completamente ciego, vendrá el juicio de Cristo de que “tu pecado permanezca?”
Considere—y vuelva a considerar—este relato muy cuidadosamente. Su mensaje es para cada persona viva en la era de Laodicea. Cristo le dice, “Admite que tu estás ciego y yo te ayudaré a ver” ó “Continúa diciendo que tu ves y me aseguraré que permanezcas ciego—y que tu PECADO PERMANEZCA!”
¿Recibirá usted el consejo de Cristo en este libro en la manera que los Fariseos recibieron su consejo?
La más grande suposición equivocada
Como previamente expliqué, es ahora claro que la Iglesia de Dios Universal dejó totalmente al Dios verdadero. Si usted acepta esta realidad, una pregunta dolorosa aparece: Si la IDU no es Laodicea, entonces ¿dónde están todas las personas de la dominante séptima era?, es decir, ¿dónde están todos los laodiceanos?
¡Nadie esperando escapar de Laodicea—recuperándose de su condición—puede escapar a una confrontación directa con esta gran pregunta!
Recuerde, este grupo es formado por la mayoría del pueblo de Dios en el fin. Sus números son tan grandes—tan dominantes entre el pueblo de Dios en su tiempo—que Cristo declara que ellos comprenden su propia era. Recuerde también el patrón en la historia de la Iglesia. Tenemos entendido por mucho tiempo que hay un cambio en las eras cuando la mayoría de las personas engendradas por el Espíritu en la Iglesia de Dios han tomado un conjunto completamente diferente de características espirituales. Esto puede ser muy bueno también, al igual que con Esmirna y Filadelfia, ó completamente malo, al igual que con Pérgamo, Sardis y Laodicea.
Regresemos a la pregunta anterior. ¡Mi experiencia es que la mayoría de los hermanos incluso dispuestos a considerar la pregunta empiezan con esta suposición: ¡Laodicea es alguien más—en otra parte!
¡Esto es el punto de por qué la mayoría es hoy Laodicea! Otra vez, este factor de mayoría es el por qué Dios le llama una era.
Nosotros ahora hacemos la pregunta más grande en dos maneras: ¿Cómo podría suceder esto cuando fuimos advertidos fuertemente por décadas que ésta era vendría? ¡Llegó y pocos estaban listos! ¿Por qué? ¿Qué fue lo que expuso a muchas personas a ser atrapadas en una trampa que no vieron venir?
Por ahora, mantenga a un lado quienes son estas personas, y mantenga su enfoque en estas preguntas.
Culpable Hasta Probarse Inocente
El sistema Americano de justicia dice que aquellos acusados de crímenes son “inocentes hasta probarse culpables”. Casi todos conocen esta frase. Aunque esto ahora ha cambiado, el sistema inglés de justicia históricamente ha operado en la premisa opuesta—alguien era culpable hasta probarse inocente”.
Estas dos plantillas legales tienen una aplicación directa a todos cristianos que viven en la era de Laodicea. ¡Permita que me explique!
Como describí, la mayoría de las personas empiezan con la suposición de que no son Laodiceanos. Aunque ya no es verdad, hubo un tiempo cuando, por lo menos teóricamente, esto pudo haber sido una manera más justa de empezar el examen personal de una condición espiritual.
Cuándo el Sr. Armstrong estaba vivo, la Iglesia estaba en el carril doctrinalmente, el gobierno de Dios estaba en lugar, la Obra iba con fuerza completa y estábamos en la era de Filadelfia. Nadie estaba confundido acerca de estas cosas. En el principio, las personas convertidas dentro del IDU eran posiblemente—quizás probablemente—más filadelfianos. De hecho, con respecto a ser laodiceano, los hermanos eran en general un poco más “inocentes hasta probarse culpables”.
¡Todo esto ha cambiado!
El dominio—el factor de la mayoría—de la era de Filadelfia se fue, reemplazado por la era de Laodicea. Extrañamente, la mayoría no empezó con la suposición de que ellos forman parte de esta nueva era. Todavía, este es el caso. De hecho, esto ha sido el caso.
¡En la era de Laodicea, todos son “culpables” hasta probarse inocentes”. Esto no podría ser posible de otra manera! Esto no tiene que permanecer así—para nadie—sino reconociendo que esto es el único punto de comienzo correcto hacia la recuperación.
Otra pregunta surge: ¿por qué están tan pocos dispuestos a creer que ellos forman parte de una era que es dominante en su tiempo—eso implica la inmensa mayoría de todos aquellos con el Espíritu de Dios? Otra vez, por qué será que raramente alguien empieza con la suposición, “¿Si esto es la era Laodicea, las probabilidades ME incluyen?”
La razón más grande de por qué las personas no empiezan examinándose a sí mismos, es porque Laodicea, entre otras cosas, es “ciega”—y también “desnuda” (Apoc. 3:17). Estas dos características trabajan juntas. ¿Podría alguien caminar por todas partes desnudo, a menos que él sea también ciego? ¡Claro que no! ¡Por lo tanto, la peor parte de ser “desventurado, miserable, pobre, ciego, y desnudo” es estar ciego! Observe a todos los que están siendo guiados solamente por esta única condición.
¿Por qué digo esto?—por qué la ceguera es peor que las otras características malas de esta era? ¿Todas estas cualidades no suenan ser igualmente malas?
La respuesta es que si alguien no está ciego, puede ver que el resto de esta descripción se aplica a él mismo. ¡De ahí que Cristo le diga a Laodicea primero “unge tus ojos con colirio”. ¡Esta era no se ve a sí misma por lo que es—los hermanos no se ven a sí mismos por lo que ellos son! Nada puede cambiar hasta que su vista sea restaurada. Ante todo, esto debe suceder primero.
El resto de este libro es para ayudarle a ver lo que tantos otros ahora no pueden ver.
Cristo también le dice a su pueblo en la séptima era “sé celoso…y arrepiéntete”—y “compra oro refinado en fuego.” Desgraciadamente, la profecía muestra que la mayoría nunca despertará de su condición—nunca deseará “ser celoso…y arrepentirse”. No estarán dispuestos a poner el esfuerzo de ungir sus ojos, y a mejorar su condición espiritual y el carácter (“oro”). Nunca aceptarán cómo ungir sus ojos, y donde comprar más oro. Esto es porque insistirán obstinadamente que ya ven. Tristemente, la profecía predice que esa ceguera permanentemente sujetará a la mayoría de los hermanos al fin de la era.
¡Mi oración es que estas palabras le sean sobrias—como deben!
Todos los seres humanos son agentes morales libres. Usted no necesita permanecer ciego. Usted puede romper la fila de la mayoría. ¡Usted se puede recuperar, incluso si la mayoría de los otros no lo hacen!
CAPÍTULO TRES –
UN VISTAZO A LA ADVERTENCIA
Nadie goza publicando una advertencia. Ciertamente nunca gozo teniendo que advertir o amonestar a los hermanos cuya conducta está arriesgando su seguridad personal o su vida eterna. Esta es una responsabilidad grave—nunca para ser tomada ligeramente.
La parte más importante de una advertencia es estar seguro que las personas entiendan que es lo que está en juego, si la rechazan. Cristo ha publicado una advertencia muy poderosa a su pueblo al fin de la era. Si usted la rechaza, necesita entender lo que ha rechazado.
Doble advertencia a Laodicea
Apocalipsis 2 y 3 describen la evaluación de Cristo de su mensaje (en cinco casos) de advertencia a, cada una de las siete eras de su Iglesia (Mateo 16:18). Al fin de cada mensaje (2:7, 11, 17, 29; 3:6, 13, 22), Cristo advierte, “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias”. La frase es idéntica en cada caso.
La implicación es que algunos en cada era no oirán—escucharán—las palabras de Cristo. Por supuesto, ésta advertencia es repetida también a Laodicea. Es interesante porque su problema tiene que ver con la vista—con la necesidad de ungir sus ojos como la manera de dirigir y resolver sus problemas. En efecto, con Laodicea, Cristo acentúa una doble necesidad para que todo el pueblo se detenga, MIRE y ESCUCHE— para comenzar con una examinación personal a la luz de cómo él los describe.
Obviamente, algunos en cada era tienden a no escuchar. ¡Pero sólo esta era corre peligro de ser sorda—y ciega! ¡Es decir, en este caso, Cristo dice, “Si tu tienes oídos para oír, puedes ungir tus ojos con colirio!” (aprenderemos luego lo que es el colirio).
¡Este es el gran mensaje de la más fuerte—doble—advertencia de Cristo a su pueblo en esta era! En el caso de Laodicea, es como si su advertencia deberá recibir énfasis especial—y él le agrega energía extra a lo que esta tratando de transmitir.
Cristo demuestra realmente que la ceguera de ésta era es el peor problema, porque él instruye a su pueblo a “ungir sus ojos”. Es a causa de este ungimiento de los ojos que comienzan en el camino de la restauración.
¡Todo lo anterior obtiene este derecho!
(Por una parte: En este momento, se entiende que no hemos explicado lo que es el proceso de ungir—ó de que consiste. Esto vendrá más tarde. Pero debemos establecer que Laodicea tiene un problema de visión—que los ojos de algunos deben ser corregidos).
Obviamente, el fariseísmo y la presunción definen ésta era, con una actitud reflejada por “¡no me puede incluir, así que debe ser alguien más, en otra parte!” No obstante, incluye a muchos miles que no se ven a sí mismos dentro de los parámetros del mandamiento de Cristo.
El problema con éstas personas es que muchos de ellos no están dispuestos a ungir sus propios ojos. ¡Los Fariseos demostraron que personas muy brillantes, educadas e informadas pueden pensar que ven, cuando son realmente Incapaces de ver! Tome tiempo de leer estos pasajes adicionales en los que Cristo repetidas veces los llamó “ciegos” (Mateo 23:16, 24, 26).
¡Primero, usted debe desear profundamente ver la condición espiritual de su carácter! Usted debe querer desesperadamente evitar ingerir información falsa, doctrinas falsas—y cualquier otra cosa que sea falsa.
Repetidamente, la lección del Israel físico es que ellos se negaron a ver la verdad, prefiriendo a adivinos más que a los mensajes de los siervos verdaderos de Dios. Aquí está el punto. Dios, en su Palabra, indica que los relatos de sus errores son “escritos para nuestra enseñanza” (Rom. 15:4), y “están escritos para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos” (I de Cor. 10:11). Note bien este último versículo . Este versículo se encuentra justo antes de “El que piensa estar firme, mire que no caiga”. Además note bien: El tiempo del “ fin del mundo” ha llegado. ¡Este tiempo es AHORA—esto quiere decir NOSOTROS!
La orden a “ungir tus ojos con colirio ” se aplica a todos los hermanos a través de lo dispersados. Aquí está cómo puede usted saberlo.
Regresemos a la actual condición de la IDU. Habiendo caído en la apostasía y vuelto al mundo, ya no son más el pueblo de Dios—habiendo nunca tenido el Espíritu de Dios ó habiéndolo perdido. Ungir sus ojos—y usted aprenderá luego por qué esto es imposible—está fuera de toda cuestión. Ellos nunca estarían dispuestos a hacerlo. (No estoy diciendo que algunos cuantos con el Espíritu de Dios no podrían salir todavía de la IDU, si ellos se arrepienten y toman medidas pronto—pero el resto de la IDU ha sido una iglesia protestante y en la presencia de un dios falso y con falsos ministros desde finales de 1992).
Yo a menudo oigo de personas que se quedaron allí quienes supuestamente aún creen en “gobierno”, ¡Esto es ridículo! Entienda que el 99.9 por ciento de éstos ya han caído en la apostasía—demostrado por el hecho que ahora se reúnen en domingo y han ingerido muchas otras doctrinas abominables, no importa su protestas de lo contrario. Ellos están también enviando los diezmos para ayudar a los peores enemigos de Dios. ¡Ellos han estado ayudando directamente a éstos enemigos a asesinar al rebaño de Dios! “Siguiendo gobierno” es meramente una excusa para evitar la decisión de seguir la verdad, sin importar el costo.
Por lo tanto, reconozca esto. El “consejo” de Cristo a “ungir tus ojos” tiene que ser primordialmente para aquellos que escaparon de la apostasía en la IDU—pero quienes no han reflejado las ocho características cruciales de Filadelfia.
Cristo “aconseja” a su Pueblo
Mientras las palabras de Cristo a Laodicea se podrían describir como corrección, instrucción o advertencia, él utiliza la palabra “consejo” para describir sus intenciones. Observe: “Por tanto yo te aconsejo que de Mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico; y vestiduras blancas, para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez y unge tus ojos con colirio, para que veas” (Apoc. 3:18).
La palabra griega para “consejo” es sumbouleuo. Su significado es fascinante, y especialmente instructivo para aquellos interesados en recibir el consejo de Cristo. Significa: “dar o tomar consejo colectivamente, recomendar, consultar, dar o tomar el consejo todos juntos”. Después que Cristo había indicado, en el versículo 17, que los laodiceanos son despreciables, miserables, pobres, ciegos y desnudos, él dice, en efecto, hablemos acerca de esto todos juntos. Otra manera semejante de describir el significado de esta palabra es cuándo Cristo, como Dios del Antiguo Testamento, dijo, “Venid ahora y razonemos todos juntos …” (Isa. 1:18 versión King James).
¡Esta forma de consejo incluye dar y tomar—implicando el consentimiento de un cristiano para pedirle consejo a Cristo acerca de por qué él está en tan terrible condición espiritual! Un extensivo “dar y tomar” debe ocurrir. Esto llega a ser más fácil entender cuando usted lee el versículo 20 de Apoc. 3: “He aquí yo estoy a la puerta y llamo; Si alguno (hablando a cada uno), oye MI voz, y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”.
Una vez más, estar dispuesto a escuchar aparece primero, de hecho precede a lo qué Cristo dirá a los individuos quienes abran la puerta, y le acepten en su casa para que ellos puedan razonar juntos. Puesto que escuchar la voz de Cristo (llamando desde afuera de la casa) precede a recibir su consejo, nosotros debemos saber precisamente—quitando toda duda—cómo identificar la voz de Cristo.
Primero, reconozca que este versículo muestra un diálogo abierto, iniciado por Cristo, pero aceptado por el que abre la puerta. El resultado es una comida compartida juntos, con el propósito obvio de discutir lo que Cristo quiere que el individuo (recuerde “si algún hombre,” no “si alguna organización”) ve con respecto a su condición espiritual. (Tome nota: las Organizaciones no lo hacen—y nunca lo harán— despertarse colectivamente, así que Cristo no se muestra a si mismo llamando a la puerta de las iglesias, grupos o organizaciones. Esto es crítico de ver. Nótelo bien).
Definiendo la voz de Cristo
En este momento, nosotros debemos observar que Cristo siempre advierte a su pueblo cuando están en peligro. Una promesa extraordinaria se resume en Juan 10:3-5 que revela lo qué Cristo siempre hace cuando sus ovejas están amenazas. Tomemos un momento para leerlo.
Ahora observe que Cristo dice que él llama a sus ovejas “por su nombre” en estos tiempos: “A éste abre el portero; y la ovejas oyen su voz: y a sus ovejas llama por el nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen; porque conocen su voz. Más al extraño no seguirán; sino huirán de él; porque no conocen la voz de los extraños”.
El uso de la voz de Cristo para llamar sus ovejas es específico—individual—¡por su nombre! Esto no es algo común. Cristo se preocupa por cada una de sus ovejas—cada uno de sus hermanos. Pero todo éstos—¡aunque su condición esté muy debilitada! —todavía “conocerán su voz”. Esto será verdad incluso sí ellos encontraran que no lo han oído durante mucho tiempo.
Pero debemos hacer todas las preguntas importantes: ¿Qué es “la voz” de Cristo?
La primera de las doce reglas del estudio de la Biblia es que la Biblia siempre interpreta la Biblia. (¿Cuántas de estas reglas recuerda todavía?) Por lo tanto, Cristo debe definir su voz ó la declaración no tiene significado. Él hace esto en ocho capítulos más tarde en Juan, dónde Él conversaba con Pilato: “Todo aquel que es de la verdad oye Mi voz” (18:37). Esta “ voz de la verdad” tomará un significado más grande para usted a medida que el libro se desarrolle. Pero es ciertamente claro en este punto que el asunto más importante que Cristo discutiría—“aconsejaría”—con cada persona sería una serie de principios que implican la verdad—y su relación con doctrina, conducta, recibir su gobierno, hacer su obra y donde el compañerismo con otros que creen y hacen lo mismo. Mucho de esto ahora debe ser por lo menos obvio.
Apocalipsis 3:19 expone que el centro del mensaje de Cristo implica tener que “ reprochar y corregir” a los que le permiten entrar. ¡Él entiende que sacudir a las personas es la única manera de despertarlos de su condición espiritual, deplorable y atroz! Sin embargo, debe ser fácil de ver que la tendencia natural de la mayoría de las personas sería evitar esta clase de discusión desagradable. Yo comparo esto a un coleccionista de billetes ó a uno con una comparecencia legal que toca el timbre. Sería natural y fácil para la naturaleza humana presentar disculpas, y esconderse detrás de la casa hasta que la persona pare de tocar. Nadie goza las confrontaciones potencialmente desagradables.
¿Ve usted esto? Cristo quiere que usted “abra la puerta”. Si no lo hace ahora, su única otra oportunidad será durante la Tribulación—y la profecía revela que la mitad estará entonces demasiado débil para responder. Note lo que Cristo habla acerca del oro “refinado en fuego”. La palabra “refinado” significa “encenderse, para resplandecer, ser refinado, ser inflamado, en el fuego”.
Aprenderemos después que la Tribulación es realmente una segunda alternativa de Cristo por cuya clase de fuego su pueblo pueda “comprar oro”. Por supuesto, muchos nunca lo harán esto del todo, escogiendo la tercera clase del fuego—el lago del fuego—fallando la prueba final de la Gran Tribulación, y sucumbir a la marca de la bestia. Aprenderemos que éstos son las cinco “ vírgenes insensatas” de Mateo 25:1-13.
Capte ésta comprensión central. La advertencia a Laodicea a “unge tus ojos” es realmente progresiva—continuando hasta y dentro de la Tribulación—para aquellos no dispuestos tomar medidas ahora para recobrar su vista. Una vez que el mensaje de Cristo es ignorado más allá del “marcad