Escritorio de Noticias Mundiales – martes 20 de noviembre del 2007
El peor ciclón que golpeo Bangladés en una década destruyó las regiones costeras de la nación el 22 de noviembre, causando una gran devastación. Con un número oficial de víctimas de 3.150, la Media Luna Roja de Bangladés, el principal grupo humanitario del país, predice que el número podría alcanzar 10.000.
Vientos de más de 155 mph y olas de casi 20 pies de alto destruyeron por lo menos 500.000 casas. El ciclón Sidr ha afectado casi tres millones de personas, hasta un 75% de las cosechas en las regiones costeras podrían haber sido destruidas, y un cuarto de millón de ganado murió.
Los caminos fueron destruidos, las telecomunicaciones no funcionan y los rescatistas encuentran muy difícil ayudar a residentes en áreas aisladas. Un administrador del gobierno informó que la ayuda sólo está alcanzando al 1% de los sobrevivientes. Muchos de los cuales se encuentran severamente deshidratados y conmocionados.
El coordinador de emergencia para la agencia de Bangladés ActionAid dijo, “Los suministros médicos no llegan a los necesitados dado que los caminos y telecomunicaciones están destruidos. El agua potable es escasa y…si no podemos alcanzar a los [sobrevivientes] por lo menos en tres días la situación irá de mal en peor” (Bloomberg).
Uno de los más grandes desafíos que enfrentan los rescatistas es que, aparte de la búsqueda de sobrevivientes en áreas difíciles de alcanzar, es difícil prevenir la enfermedad. El alimento, el agua y la medicina apropiada inadecuada crea un ambiente fértil para estallidos de enfermedades.
Heather Blackwell, director del grupo de ayuda Oxfam GB de Bangladesh, explicó, “Hay destrucción esparcida de refugios, cosechas y un montón de los restos de personas y ganado muertos. Hay preocupación de brotes de enfermedades así como hay personas heridas en áreas rurales que merecen atención médica. El nivel de higiene es también muy malo” (Bloomberg).
Debido a una escasez de mantas, muchos sobrevivientes han sido forzados a enterrar sus muertos envolviéndolos con hojas. También están siendo utilizadas fosas comunes.
Alrededor de $120 millones en ayuda monetaria internacional ha sido prometido hasta ahora, aunque el Ministro de Asuntos Exteriores de Bangladesh está pidiendo más.
Después de que ciclones de Bengala mataron a 500.000 personas en 1970 y 143.000 en 1991, los funcionarios tomaron precauciones para prevenir muertes de tempestades futuras. Antes del último golpe de tormenta, una alta alarma de ciclón fue publicada y más de un millón de personas fueron evacuadas.
La organización benéfica Save the Children indico que la pérdida de vida habría sido mucho peor si las medidas preventivas del gobierno no estuvieran implementadas. El director de la organización de Bangladesh indicó, “Las buenas noticias son que muchas personas sobrevivieron este desastre, especialmente en comparación con ciclones pasados, pero las malas noticias son que la mayoría de los sobrevivientes en las áreas costeras quedaron sin nada” (Bloomberg).



