Escritorio de Noticias Mundiales – jueves 21 de febrero del 2008
Solo días después de que Kosovo declarara su independencia, manifestantes enmascarados asaltaron la embajada de Estados Unidos en la capital de serbia de Belgrado, quemando las oficinas y arrojando muebles por una ventana.
“¡Serbia, Serbia!” la multitud coreó como protesta derribando la bandera roja, blanca y azul de EE.UU. y brevemente la reemplazó con una serbia de los mismos colores.
Más de 150.000 manifestantes se reunieron en varias partes de la ciudad después de que el Presidente de EE.UU., George W. Bush entregó una declaración de felicitación a Kosovo. Las declaraciones enfurecieron a los nativos serbios que consideran a Kosovo una patria histórica y creen terminantemente que debe permanecer como parte de Serbia.
Mientras más de 1.000 manifestantes eran testigos, varios individuos en la multitud se apresuraron al recinto de EE.UU., atacándolo con piedras y antorchas. En previsión de los disturbios, todos los empleados fueron evacuados excepto personal de seguridad y soldados de la marina.
Cuando el humo salió por las ventanas, la policía trató de contener la multitud, pero se retiró debido a los grandes números de manifestantes. La policía a bordo de jeeps blindados, disparó bombas de gas lacrimógeno a las masas frente a la embajada. Más tarde, un cuerpo carbonizado, que se cree que son los restos de un manifestante fue encontrado adentro.
Además, varios manifestantes intentaron tomar las embajadas británica y la turca, pero fueron disuadidos por la policía. Varios lograron dañar la embajada croata. Además, pequeñas bombas fueron lanzadas sobre la propiedad de las Naciones Unidas y de la OTAN, y varios comercios alrededor del área fueron saqueados.
Los médicos en Belgrado informaron que atendieron a más de 30 heridos, los cuales estaban “extremadamente ebrios” (International Herald Tribune).
La protesta fue seguida por una reunión en el edificio del parlamento seguida por una marcha en la catedral Ortodoxa más grande de la ciudad para pedir por la salvación de los serbios en Kosovo.
El tema de la independencia de Kosovo ha dividido a líderes a través del mundo. Mientras los Estados Unidos, el Reino Unido, Australia, Francia, Italia y Alemania reconocen al nuevo país, Rusia, España, China, Indonesia, Sri Lanka y Serbia se han negado.
Varias naciones temen que el movimiento de la independencia esparcirá a provincias más pequeñas dentro de sus propios países que aspiran también al exilio.
“La declaración de la independencia de Kosovo traerá numerosos problemas en países europeos en lo que concierne a luchar con el separatismo, y con las declaraciones hechas por espacios separados en Cataluña, el país vasco y Córcega ofrecen una prueba amplia de ello”, dijo Sergei Yastrzhembsky, un ayudante del Presidente Vladimir Putin, en una declaración publicada a la agencia rusa de noticias Itar-Tass.
Muchos funcionarios temen que los disturbios se esparcirán a través de Serbia. Ya ha sido informado que varios cientos de reservistas serbios del ejército lanzaron piedras y llantas en llamas a la policía tratando de controlar el área junto con la frontera de Serbia-Kosovo. Itar-Tass informó que la policía local trato de bloquear a los manifestantes de entrar a Kosovo con una maya de acero.
La lucha reciente ha subrayado los siglos de odio en la región entre los serbios, kosovares, croatas y albaneses. Actualmente, dos millones de albaneses viven junto a 120.000 musulmanes serbios en Kosovo.



